Un informe del Observatorio de Femicidios registró 172 intentos de femicidio y 87 víctimas fatales entre enero y abril. Misiones reportó seis casos en el NEA.
La violencia de género continúa siendo una problemática grave en Argentina. Entre el 1 de enero y el 30 de abril de este año, el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, coordinado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, registró 172 intentos de femicidio y 87 víctimas fatales en todo el país. Estas cifras reflejan la persistencia de la violencia extrema contra mujeres y diversidades, así como el aumento de episodios de brutalidad que ocurren incluso cuando existían denuncias previas y medidas judiciales de protección.
El informe también destaca un aspecto menos visible pero profundamente traumático: al menos 55 niños, niñas y adolescentes estuvieron presentes durante los ataques registrados en los intentos de femicidio, mientras que 97 hijos e hijas quedaron sin madre tras los crímenes consumados.
Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro, explicó que detrás de cada caso hay una realidad compleja. “Muchas veces nos detenemos solo en la mujer víctima y no en qué pasa con los niños y adolescentes que presencian las agresiones. La secuela psicológica que les queda después de ver cómo golpean a su mamá, y que además el agresor sea el padre, es tremenda”, advirtió.
Según el relevamiento, la mayoría de los ataques ocurrieron en el ámbito doméstico. En los intentos de femicidio, 62 casos sucedieron en la vivienda de la víctima y 49 en viviendas compartidas con el agresor. En los femicidios consumados, 29 ocurrieron en la casa de la víctima y 27 en domicilios compartidos. “El lugar más inseguro sigue siendo el hogar de la mujer”, resumió Rico.
El informe señala que 30 mujeres víctimas de intentos de femicidio habían denunciado previamente, y 19 agresores tenían medidas cautelares vigentes. En los femicidios consumados, diez víctimas también habían denunciado y cinco femicidas tenían restricciones judiciales. La violencia extrema se concentra principalmente en relaciones afectivas o vínculos cercanos: 77 agresores eran parejas de las víctimas y 84, exparejas.
Además, el observatorio registró 74 asesinatos de mujeres y niñas, cuatro transfemicidios y nueve femicidios vinculados de varones adultos y niños. También se detectaron casos con indicios de abuso sexual, situaciones ligadas a la narcocriminalidad y víctimas migrantes. En 14 episodios, los agresores se suicidaron después del crimen.
Rico destacó uno de los principales problemas estructurales: “Muchas mujeres denuncian y aun así vuelven a ser atacadas. Hay agresores que rompen medidas cautelares, son detenidos y después vuelven a quedar libres. Y en el medio quedan los chicos, viendo todo”. La dirigente también señaló que, si bien los menores suelen recibir contención inmediata tras un episodio de violencia, muchas veces regresan al mismo entorno donde continúan expuestos al agresor.
En cuanto a la brutalidad de los ataques, entre los intentos de femicidio predominan lesiones por golpes, apuñalamientos, amenazas de muerte, intentos de asfixia y ataques para quemar vivas a las víctimas. En los femicidios consumados, se registraron asesinatos con armas de fuego, cuchillos, estrangulamientos y degollamientos.
En la región NEA, Misiones aparece entre las provincias con mayores registros de intentos de femicidio, con seis casos detectados en cuatro meses. Rico sostuvo que aún es prematuro afirmar si existe un crecimiento real de los intentos de femicidio o una mayor visibilización de las denuncias, ya que este es el primer año en que el observatorio incorpora esa variable. Sin embargo, remarcó que el volumen de casos representa una señal de alarma.
