El Ministerio de Salud Pública cedió espacios en hospitales y centros de salud de 17 localidades para garantizar la continuidad educativa de estudiantes en tratamiento médico.
El Ministerio de Salud Pública cedió en comodato por cinco años distintos espacios físicos dentro de hospitales y centros de salud ubicados en Posadas, Leandro N. Alem, Oberá, Puerto Iguazú, San Vicente, Jardín América, Apóstoles, Comandante Andresito, Aristóbulo del Valle, Eldorado, El Soberbio, San Ignacio, San José, Garupá, San Javier y Campo Grande para el funcionamiento de escuelas hospitalarias y aulas satélites, permitiendo la continuidad pedagógica de estudiantes en tratamiento médico. El contrato fue firmado entre el ministro de Salud Pública Héctor González y la presidenta del Consejo General de Educación (CGE), Daniela López.
Si bien este contrato no implica sumar nuevos espacios físicos en los hospitales de los que ya están en uso por parte de las 10 escuelas hospitalarias y domiciliarias y las 7 aulas satélites de esta modalidad en la provincia, “garantiza la continuidad del funcionamiento de las mismas y le da un marco más institucional al acuerdo pues hasta ahora estos espacios eran cedidos por los hospitales. El contrato firmado esta semana contempla la renovación automática y la posibilidad de incorporar nuevos espacios educativos hospitalarios en otros efectores de salud de la provincia como en Montecarlo, Puerto Rico, San Antonio e Irigoyen, algo sobre lo que estamos trabajando”, indicó el coordinador de la modalidad de Escuelas Hospitalarias y Domiciliarias de Misiones, Andrés Rehé.
En la actualidad, según precisó la presidenta del CGE, “también se garantiza el cuidado de la trayectoria de los estudiantes internados en municipios donde no hay escuelas o aulas satélites hospitalarias; el alumno no queda sin maestro domiciliario pero con la dificultad de los traslados de los docentes que deben recorrer distancias muy alejadas de sus domicilios para llegar al domicilio del estudiante y a la escuela de origen”.
Alrededor de 80 docentes se desempeñan en esta modalidad en la provincia, incluido el equipo directivo, el equipo de orientación escolar, maestras de grado del nivel primario, docentes del nivel inicial y profesores. “Desde el primer día de internación de un niño ya le damos clases; obviamente primero están las cuestiones de salud que motivaron su internación pero tratamos que el chico no pierda ningún día de clases. Por ello, las maestras se acercan y preguntan qué están dando en su grado, le pide a la mamá que le traiga el cuaderno para hacer un repaso. Cuando el niño queda más de dos semanas internado, la maestra de la modalidad hospitalaria se tiene que poner en contacto con la escuela de origen para poder dar continuidad a los temas que están dando en el grado en la sala de internación. Y cuando los médicos le dan el alta médica pero recomiendan que el chico no retome la escuela todavía porque tienen que seguir guardando reposo en domicilio por más de 15 días (para el nivel inicial y primaria y de 30 días para secundaria), entonces acude a domicilio una maestra de la modalidad porque esa misma escuela que funciona en el hospital sigue acompañando al chico durante la recuperación en su casa”, detalló Rehé.
Esta modalidad de educación brinda continuidad educativa a los alumnos de todos los niveles de educación obligatoria, inicial, primaria y secundaria, tanto de escuelas comunes como de escuelas especiales. “El objetivo es que el alumno, independientemente de su problema de salud, pueda volver a la escuela y cuando abra su cuaderno tenga lo más parecido a los contenidos que se dieron durante su ausencia”, indicó. Pese a una estructura con 10 escuelas y 7 aulas satélites, la modalidad no cuenta con muchos docentes. “Somos entre 70 y 80 docentes pero nos manejamos según la demanda, a medida que va aumentando la demanda de alumnos solicitamos más cargos… siempre optimizando los recursos ya existentes, por ejemplo reasignando a docentes que quedaron en disponibilidad por el cierre de divisiones por baja matrícula”, precisó.
En tanto, según precisó la presidenta del CGE “las escuelas hospitalarias trabajan en forma articulada con las escuelas comunes que son las que solicitan la asistencia al estudiante hospitalizado o con cuidados domiciliarios”. Durante 2025, pasaron por esta modalidad escolar 4.000 chicos de Misiones, tanto en hospitales como en sus domicilios. “El 50% de los chicos son atendidos en Posadas; de ese total un 80% son atendidos en los hospitales y un 20% en los domicilios”, detalló.
Aunque la mayoría de las veces el chico internado permanece acostado durante el tiempo que transcurre con el docente, “por eso lo llamamos educación a pie de cama a nuestra modalidad”, en las situaciones y casos que lo permiten se busca otros espacios para el aprendizaje. “Cuando hay autorización del médico y la enfermera, los docentes los llevan a caminar un poquito hasta los espacios de la escuela hospitalaria donde hay mesas y sillas (aula hospitalaria) para darles las actividades que les mandan las maestras de las escuelas de origen”, contó. Siempre, en esta modalidad, es uno a uno, “es decir cada maestra trabaja con un chico. Por eso, las maestras que van a domicilio pueden tener un máximo de 5 alumnos por semana porque a cada uno los visita dos veces por semana y cada visita dura dos horas. Además, tiene que comunicarse y acercarse con las escuelas de orígenes de los niños, buscar las tareas y actividades”.
La duración de la atención de los niños en esta modalidad dependerá de la patología y su evolución en cada uno, “tenemos alumnos que son pacientes oncológicos, otros con una pierna enyesada. En atención domiciliaria, por ejemplo, las maestras acompañan a los chicos de Posadas y Oberá que tienen que dializarse y así aprovechan esa hora o dos de diálisis para darles clases, siempre respetando el régimen de sanidad de cada área”, indicó Rehé. Reflexionó que los maestros “estamos acostumbrados a que nuestros alumnos estén sanos, jueguen, corran y a tenerlos a todos en un grado. Pero en la escuela hospitalaria la dinámica es totalmente distinta, no existe el timbre, ni el recreo, ni sus compañeros. En cierta forma, que vaya la maestra a enseñarles al pie de la cama les permite transportarse a esa normalidad que tenían antes… muchos doctores nos dijeron que ellos ven cómo los chicos esperan a la maestra y cómo eso les mejora el ánimo. Es muy común que en el domicilio, los chicos esperan a la maestra con su guardapolvo puesto”, relató.
