Alumnos del CEP N°36 participaron en una jornada de plantación y mantenimiento de la plazoleta escolar, una iniciativa que se repite desde hace más de una década para promover el compromiso ambiental.
La educación ambiental volvió a tener protagonismo en una jornada realizada por estudiantes del CEP N°36, quienes participaron de tareas de plantación y mantenimiento de espacios verdes frente al establecimiento escolar. La propuesta, que se desarrolla desde hace más de una década, busca que los alumnos aprendan desde la práctica y comprendan la importancia del compromiso colectivo con el ambiente.
En comunicación con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el profesor Alejandro Iparraguirre explicó que la iniciativa comenzó en 2015 y que desde entonces se sostiene cada año con alumnos de distintos cursos. Mientras observaba junto a los estudiantes los árboles plantados por promociones anteriores, destacó que “esta tarea de compromiso con el medio ambiente no solamente se hace en el aula”, sino que también debe llevarse a la práctica para que “ellos después lo puedan hacer en sus hogares o en los espacios verdes próximos a sus domicilios”.
La actividad se desarrolla en la plazoleta ubicada frente a la escuela, un espacio que, según contó el docente, fue transformándose con el paso de los años gracias al trabajo de los alumnos. “Hoy ellos tienen la oportunidad de sentarse a la sombra de árboles que plantaron compañeros que pasaron por la escuela hace once años”, expresó Iparraguirre, quien aseguró que esa experiencia hace que los chicos participen “tan entusiasmados” y comprendan de manera concreta el impacto de sus acciones.
El proyecto surgió poco después de la llegada del CEP N°36 al edificio que comparte con la Escuela 110 y estuvo relacionado con experiencias previas vinculadas a la problemática ambiental. “La idea era concientizar a todos de que el cuidado del medio ambiente es un compromiso de todos”, señaló el docente, recordando además que el trabajo comenzó con los alumnos de primer año y luego se fue ampliando a otros cursos.
Durante la jornada, los estudiantes plantaron especies ornamentales y árboles frutales como mora, limón, palta y pitanga. Iparraguirre contó que en los primeros años trabajaban junto al vivero municipal, que aportaba árboles y plantines, aunque actualmente muchos de ellos son producidos por los propios estudiantes. “Ellos son los que hacen los plantines y traemos lo que ellos mismos hacen germinar”, explicó el profesor, quien lamentó que en algunas ocasiones las plantas hayan sido robadas o dañadas, aunque remarcó que “ante esa situación tenemos que duplicar o triplicar el esfuerzo”.
Además de plantar, los alumnos participan del cuidado y seguimiento de los espacios intervenidos. “Nosotros no solo plantamos, sino que cuidamos este espacio verde”, afirmó Iparraguirre al explicar que organizan salidas en grupos para regar y controlar el crecimiento de las plantas. Ese trabajo sostenido permitió que algunos árboles colocados en 2015 hoy alcancen casi cinco metros de altura y formen pequeños sectores arbolados frente a la institución.
Los estudiantes viven la experiencia con entusiasmo, especialmente porque se trata de actividades al aire libre. Mateo, uno de los alumnos que participó de la jornada, aseguró que “es una cosa increíble estar dándole vida y hacer que la naturaleza crezca”, mientras colaboraba junto a sus compañeros con la plantación de nuevas especies en la plazoleta.
Para el docente, la iniciativa deja una enseñanza que trasciende el paso por la escuela. “Ellos algún día van a venir con sus hijos y van a decir: esos árboles los plantamos nosotros cuando estábamos en la secundaria”, expresó Iparraguirre, convencido de que ese ejemplo puede transmitirse a las futuras generaciones y convertirse en una forma concreta de compromiso comunitario y ambiental.
