martes, 5 mayo, 2026
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El Gobierno nacional habilita el registro de vapeadores y cigarrillos electrónicos

A través de la Resolución 549/2026, el Ministerio de Salud reemplazó la prohibición por un sistema de control y fiscalización. La medida busca regular un consumo que, según estadísticas oficiales, alcanzó al 35,5% de los adolescentes en el último año.

El Gobierno nacional avanzó en un cambio clave en la regulación de los vapeadores y cigarrillos electrónicos en Argentina. A través de la Resolución 549/2026, el Ministerio de Salud dejó atrás el esquema de prohibición vigente y estableció un sistema de registro, control y fiscalización.

La decisión se apoya en un dato concreto: la prohibición no logró frenar el consumo. Según estadísticas oficiales, estos dispositivos alcanzaron una prevalencia del 35,5% entre adolescentes durante el último año, ubicándose entre las sustancias más utilizadas en ese grupo etario. Frente a este escenario, se optó por un modelo regulatorio similar al aplicado en países como Estados Unidos y Reino Unido, con el objetivo de fijar estándares mínimos de calidad y seguridad sanitaria.

En este contexto, el doctor Gustavo Marín, subsecretario de Abordaje de las Adicciones del Ministerio de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de Misiones, expresó su preocupación por la medida y analizó sus implicancias. “Desde la Asociación de Psiquiatría Argentina y desde el capítulo de droga y dependencia, del cual formo parte, venimos trabajando esta problemática. El vapeo representa una puerta de entrada para que los jóvenes accedan a un producto que puede generar adicción y, además, facilitar el consumo de otras sustancias, porque la nicotina es sumamente adictiva”, sostuvo en FM de las Misiones.

En esa línea, admitió que la decisión genera incertidumbre. “Es una incógnita qué ha pasado para que se regularice esta situación”, señaló. A su vez, planteó la necesidad de aplicar criterios similares a los vigentes para otros consumos. “Nuestra posición es retomar lo que ya se establece para el tabaco y trasladarlo a los vapeadores, como también se viene discutiendo en relación con el alcohol y los juegos de azar, especialmente en lo que refiere a publicidad y auspicios. Vivimos en una sociedad de consumo, donde la exposición facilita el acceso o el deseo de probar estos productos”, advirtió.

Consultado sobre cómo generar mayor conciencia en la población, Marín remarcó la importancia del control estatal. “Primero hay que ver cómo se reglamenta la norma, cuáles serán los organismos encargados y qué herramientas se utilizarán para controlar la venta. Esto ya ocurre con el alcohol y el juego, donde muchas veces el control resulta insuficiente, y es una de las principales problemáticas en el país”, afirmó. Además, cuestionó la efectividad de las prohibiciones. “Quedó instalada la idea de que si algo se prohíbe, se vuelve más deseado. No pasa necesariamente por ese lado”, consideró.

En contraposición, sostuvo que el enfoque debe centrarse en la prevención. “Lo que se debe mostrar son los beneficios para la salud, especialmente a nivel cerebral, de no consumir estas sustancias. En este caso hablamos de nicotina”, explicó. En esa línea, destacó el trabajo que se viene realizando desde el área provincial. “Estamos fortaleciendo los factores de protección, porque los de riesgo están siempre presentes. Es más complejo combatirlos que trabajar con niños, adolescentes y familias en los beneficios de evitar el consumo y en los motivos para no acceder a estas sustancias”, indicó.

Sobre los grupos más vulnerables, el funcionario fue claro. “Los jóvenes son el rango etario más expuesto, no necesariamente porque sean quienes más consumen, sino porque son quienes más experimentan, lo que puede derivar en una adicción con el tiempo”, señaló. Y agregó que “se apunta especialmente a los adolescentes porque tienden a buscar el riesgo, a confrontar y muchas veces creen que no les va a generar daño”.

Respecto a las consecuencias del uso de vapeadores, Marín advirtió sobre los riesgos para la salud. “Las primeras complicaciones son similares a las del cigarrillo, principalmente respiratorias. El problema es que no se puede prever a quién le tocará desarrollar una enfermedad grave”, explicó. En ese sentido, mencionó antecedentes internacionales. “Hay estudios en Estados Unidos y Europa que muestran casos de jóvenes que comenzaron a experimentar y terminaron con fibrosis pulmonar, una patología que puede requerir trasplante”, alertó. Finalmente, subrayó la gravedad de estos cuadros. “No estamos hablando de afecciones leves como asma o neumonía, sino de enfermedades crónicas que pueden derivar en insuficiencia respiratoria permanente”, concluyó.

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