En el marco del Día Internacional del ADN, investigadores del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) ofrecieron una charla abierta al público para explicar el uso del ADN en ciencia, conservación y políticas públicas. Actualmente, el biobanco del instituto alberga más de 6.000 muestras de flora, fauna, hongos y bacterias, conservadas a temperaturas ultrabajas.
Investigadores del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) encabezaron ayer un encuentro abierto al público en el que explicaron el papel del ADN en la ciencia, la conservación y las políticas públicas. La actividad se realizó como antesala al Día Internacional del ADN, que se conmemora el 25 de abril, y fue presidida por la presidenta del IMiBio, Viviana Rovira.
Participaron también los ministros de Ecología, Martín Recamán; de Educación, Ramiro Aranda; y de Deportes, Aldo Steinhorst; además del decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la UNaM, Dardo Martí.
“En el IMiBio utilizamos el ADN como herramienta de trabajo para la conservación de la biodiversidad y el uso de la diversidad para la mejora de la salud de la población. Queremos contar cómo trabajamos en forma articulada con la UNaM, que también utiliza estas herramientas moleculares, y ambas instituciones se complementan no solo en la conservación sino también en el uso sustentable de los recursos naturales para explorar áreas como la salud y la producción”, indicó el biólogo Diego Cadena Mantilla.
Cadena Mantilla explicó que emplean el “ADN ambiental”, una técnica que recolecta rastros de ADN que las especies dejan en los ecosistemas, como pelos, uñas o heces, sin necesidad de capturarlas ni estresarlas. Esto permite identificar especies presentes, su densidad poblacional y detectar especies invasoras que puedan generar plagas.
Los investigadores también abordaron el vínculo entre biodiversidad y salud humana. “La biodiversidad, en particular los hongos y sus propiedades químicas, nos pueden ayudar a tratar ciertas enfermedades a partir de principios activos. Estamos trabajando para encontrar esos principios activos de especies de hongos misioneros que ayuden en el tratamiento del papiloma humano (HPV)”, detalló.
El proyecto se encuentra en etapa inicial, a la espera de las aprobaciones institucionales para comenzar con el aislamiento de principios activos y, posteriormente, realizar pruebas.
Actualmente, el biobanco del IMiBio cuenta con alrededor de 6.000 muestras de biodiversidad (animales, peces, plantas, hongos, bacterias) y de salud (proyectos sobre HPV, lepra, arbovirus y virus respiratorios). Cerca del 60% de las muestras corresponden a proyectos de biodiversidad. Según la investigadora Evelin Saguchi, las muestras se conservan en ultrafreezer a -80 °C y en tanques de hidrógeno a -146 °C.
“Estamos en la segunda etapa del IMiBio y la etapa final del biobanco, con un crecimiento exponencial. Para la próxima etapa tenemos capacidad para quince ultrafreezer, lo que permitirá conservar casi un millón de muestras”, señaló Saguchi. Además, remarcó que las muestras están acompañadas de datos asociados, gestionados por Enzo Serniotti, para que investigadores de todo el mundo puedan acceder al catálogo.
“Cuando se habla de ADN normalmente pensamos en genética humana, pero poco se piensa en su relación con la biodiversidad, la salud y las políticas públicas. Por ejemplo, a través del ADN de un hongo que produce un principio activo, nuestros gobernantes pueden aprobar leyes orientadas a políticas públicas de prevención de la salud”, concluyó Cadena Mantilla.
