jueves, 16 abril, 2026
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Parkinson: la importancia de la detección temprana y reducir el estigma social

En el marco del Día Mundial del Parkinson, especialistas destacan la necesidad de reconocer los síntomas tempranos y superar los prejuicios que rodean a esta enfermedad neurodegenerativa.

Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, fecha que coincide con el natalicio de James Parkinson, el médico que describió por primera vez la «parálisis agitante» en 1817. En la actualidad, esta enfermedad es la segunda patología neurodegenerativa más importante a nivel global, después del Alzheimer.

La especialista en gerontología Mirta Soria, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, destacó que, pese a los avances en tratamientos, el desconocimiento y el prejuicio siguen siendo obstáculos significativos. «El objetivo es reducir el estigma y promover un diagnóstico temprano para mejorar la calidad de vida», señaló. Soria explicó que el entorno familiar suele ser el primero en retraerse ante síntomas visibles, lo que puede llevar al aislamiento del paciente.

Uno de los puntos críticos es el impacto social. Muchas familias reducen su participación en actividades sociales debido a síntomas como temblores o dificultad para sostener objetos. «Esas situaciones llevan al aislamiento del paciente y a que la familia sienta vergüenza, cuando en realidad es parte de la enfermedad», afirmó la especialista.

La visibilización de la enfermedad por parte de figuras públicas ha contribuido a naturalizar la patología y a entender que el diagnóstico no implica «bajarse del escenario» de la vida.

La detección temprana es vital, para lo cual es necesario desterrar la idea de que ciertos síntomas son una consecuencia inevitable del envejecimiento. Los signos de alerta incluyen:

  • Lentitud de movimientos (tardar más de lo habitual en agarrar un objeto).
  • Inestabilidad en la marcha (abrir más las piernas al caminar).
  • Pérdida de destreza y mareos (caídas frecuentes).
  • Temblor en reposo (movimientos involuntarios sin causa evidente).

Si bien el Parkinson es una enfermedad progresiva y actualmente sin cura, existen tratamientos que mejoran drásticamente la sintomatología. Entre las novedades se encuentra la administración de medicación mediante bombas de infusión subcutánea, que permite un control más estable de los síntomas. Las obras sociales tienen la obligación de cubrir estos tratamientos.

Además de la medicación, la prevención de accidentes es clave. Se recomienda:

  • Usar calzado adecuado para evitar tropiezos.
  • Mantenerse activo con actividad física como caminar.
  • Realizar controles regulares para detectar déficits nutricionales o de vitaminas.

Estas medidas, junto con la prevención de la osteoporosis, son fundamentales para evitar fracturas por caídas.

«Debemos cuidarnos y, sobre todo, pedir ayuda», fue el mensaje final. El Parkinson no se puede prevenir, pero un entorno informado y un diagnóstico a tiempo pueden hacer que el camino sea menos solitario y limitado para el paciente.

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