miércoles, 13 mayo, 2026
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Argentina triplica las cesáreas recomendadas por la OMS, advierte la Sociedad Argentina de Pediatría

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó que entre el 40% y el 50% de los nacimientos en el país se realizan mediante cesárea, cuando la OMS recomienda un máximo del 15%. El llamado se dio en el marco de la Semana del Parto Respetado, destacando la necesidad de reducir intervenciones innecesarias.

En Argentina, cada vez más nacimientos dejan de atravesar un proceso fisiológico para ingresar en una lógica de intervención programada. La advertencia ya no proviene únicamente de organizaciones vinculadas al parto humanizado: ahora fue la propia Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) la que encendió una señal de alarma sobre el crecimiento sostenido de las cesáreas y la medicalización excesiva del nacimiento.

El planteo fue realizado en el marco de la Semana del Parto Respetado, que se conmemora entre el 13 y el 19 de mayo, a través de un documento elaborado por los Comités de Estudios Fetoneonatales (CEFEN) y de Lactancia de la entidad científica. Según las estimaciones citadas por la SAP, entre el 40% y el 50% de los nacimientos en Argentina se producen mediante cesárea, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que solo entre el 10% y el 15% de los embarazos requiere esta intervención por indicación médica concreta.

La diferencia implica que el país podría estar realizando hasta tres veces más cesáreas de las consideradas necesarias según los parámetros internacionales. Para la entidad, el problema no pasa por cuestionar la intervención médica cuando existe riesgo clínico, sino por la naturalización de procedimientos que muchas veces terminan convirtiéndose en rutina incluso en embarazos de bajo riesgo.

“La evidencia científica es clara: es fundamental promover prácticas seguras que respeten los tiempos fisiológicos del nacimiento y la autonomía de las personas gestantes”, sostuvo la médica pediatra y neonatóloga María Inés Espelt, integrante del CEFEN de la SAP.

El documento intenta además desmontar una tensión que suele aparecer cada vez que se discute el parto respetado: la idea de que humanizar el nacimiento implica resignar seguridad médica. La SAP fue tajante al respecto y aclaró que el modelo de parto respetado no se opone a la medicina, sino a las intervenciones innecesarias. “El enfoque del parto respetado no se opone a la intervención médica: se opone a la intervención innecesaria. Seguridad clínica y respeto al binomio son complementarios, no excluyentes”, señaló el informe.

La discusión también expone una tensión más profunda dentro del sistema sanitario contemporáneo: la dificultad para compatibilizar los tiempos biológicos del nacimiento con estructuras hospitalarias cada vez más protocolizadas, aceleradas y orientadas a la eficiencia operativa. En ese escenario, el parto muchas veces deja de ser entendido como un proceso fisiológico para convertirse en una práctica organizada alrededor de horarios, disponibilidad profesional y dinámica institucional.

La SAP remarcó además que Argentina cuenta desde 2015 con la Ley Nacional 25.929 de Parto Humanizado, que garantiza derechos como el acceso a información clara, la posibilidad de participar en las decisiones médicas, el acompañamiento durante el trabajo de parto y el contacto inmediato con el recién nacido. Sin embargo, la distancia entre la legislación y la práctica cotidiana sigue siendo uno de los principales problemas.

El documento cita estudios regionales que muestran altos niveles de percepción de maltrato institucional durante la atención perinatal. En Chile, por ejemplo, el 63,2% de las mujeres encuestadas afirmó haber sufrido algún tipo de maltrato durante el parto.

Uno de los puntos centrales desarrollados por la SAP es el impacto biológico y emocional de las primeras horas de vida. El trabajo pone especial énfasis en el contacto piel a piel inmediato e ininterrumpido entre la madre y el recién nacido -conocido como CoPAP-, al que define como una “intervención biológica crítica”. “El modo en que nacemos y somos recibidos tiene impacto biológico. Hoy sabemos que las experiencias perinatales tempranas influyen en procesos de regulación inmunológica, neurológica y emocional”, explicó la pediatra y neonatóloga Roxana Conti.

Según la entidad, la separación innecesaria del bebé inmediatamente después del nacimiento puede aumentar riesgos de hipotermia, hipoglucemia y dificultades en el inicio de la lactancia materna. Por eso, sostienen que prácticas como el contacto precoz, el inicio temprano de la lactancia y el pinzamiento oportuno del cordón umbilical no deberían ser consideradas gestos accesorios, sino parte esencial de la atención perinatal basada en evidencia científica.

La SAP aclaró además que incluso cuando la cesárea resulta indispensable, el procedimiento debe realizarse bajo criterios de humanización, permitiendo el acompañamiento de una persona de confianza y favoreciendo el contacto temprano con el recién nacido siempre que las condiciones clínicas lo permitan. “El desafío es que estos principios se traduzcan en prácticas concretas en todos los niveles del sistema de salud”, concluyó el neonatólogo Agustín Bernatzky.

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