domingo, 3 mayo, 2026
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A 45 años de su creación, el Hospital de Geriatría Miguel Lanús refleja la evolución del modelo de atención a adultos mayores en Misiones

El Hospital Monoclínico de Geriatría «Miguel Lanús» celebra su 45° aniversario este 4 de mayo. Desde consultorios externos hasta un enfoque integral centrado en la autonomía, la institución muestra cómo cambió la forma de cuidar a las personas mayores en la provincia.

A 45 años de su creación, el Hospital Monoclínico de Geriatría “Miguel Lanús” —fecha que se conmemora este 4 de mayo— se convirtió en un reflejo de cómo cambió la forma de entender la vejez en el sistema de salud de Misiones. Lo que comenzó como un espacio limitado a consultorios externos hoy funciona como una institución con internación, abordaje interdisciplinario y una lógica centrada en la autonomía y la participación de las personas mayores.

“El poder decir hoy que llevamos 45 años al servicio de la comunidad es parte de un proceso histórico”, sintetizó el director Eduardo Segura, al repasar una evolución que no se explica solo por el crecimiento edilicio, sino por un cambio de paradigma. En sus primeros años, la atención a adultos mayores tenía un desarrollo incipiente. Recién en 1982 se incorporó la internación y, con el tiempo, el hospital consolidó su perfil como unidad geriátrica. Ese recorrido fue acompañado por decisiones que hoy definen su identidad, como la creación de una guardería infantil y la articulación con la Escuela de Adultos N.º 65, que permiten generar vínculos intergeneracionales poco habituales en este tipo de instituciones.

Actualmente, el hospital cuenta con 60 residentes y un equipo de cerca de 70 trabajadores de distintas disciplinas. La atención se organiza desde una lógica integral que combina el seguimiento clínico con propuestas destinadas a sostener la actividad física, cognitiva y social.

El cambio más profundo, sin embargo, es conceptual. “Una persona mayor generalmente llega con algún nivel de deterioro, físico o mental, y el objetivo es que pueda estar contenida en sus últimos años”, explicó el geriatra Ernesto Bustos. Pero esa contención ya no se limita a cubrir necesidades básicas: incluye la estimulación, el vínculo con otros y la posibilidad de sostener un proyecto de vida dentro de la institución. En esa línea, el hospital desarrolla talleres durante todo el año —carpintería, manualidades, actividad física, danza y estimulación cognitiva— con una premisa clara: “sostener una mente activa para una vejez activa”.

El rol del equipo de salud también se redefine en ese contexto. Desde enfermería, destacan que el trabajo cotidiano trasciende la asistencia médica. “No es solo la tarea asistencial, también somos parte del acompañamiento”, señaló la jefa del servicio, Verónica López, en referencia a un vínculo que, en muchos casos, reemplaza o complementa la presencia familiar. Ese enfoque se completa desde el ingreso de cada residente, donde se evalúa su estado general y se promueve la integración con otros, con un objetivo central: mantener la mayor autonomía posible. “Es un sujeto de derechos”, resumió la supervisora Carmen Franco, en una definición que sintetiza el cambio de mirada.

La experiencia acumulada también da cuenta de esa transformación. Catalina Fuchs, con 37 años en la institución, recordó una etapa inicial marcada por recursos limitados y un equipo reducido. “Éramos cuatro auxiliares de enfermería para toda la población”, señaló, al contrastar ese escenario con el actual, donde el crecimiento del hospital se combina con una mayor complejidad en la atención.

Hoy, el aniversario encuentra a la institución en un punto de madurez donde la evolución ya no se mide solo en infraestructura o servicios, sino en la forma de cuidar. El desafío, coinciden quienes forman parte del equipo, es sostener esa mirada en un contexto donde el envejecimiento de la población y la presión sobre el sistema de salud obligan a repensar estrategias. “Queremos transmitir el respeto sobre la vejez, el conocimiento y trayectoria de este grupo etario”, planteó Segura. En esa definición se resume una transformación que excede al hospital: entender que envejecer no es solo una etapa a transitar, sino un proceso que requiere acompañamiento, dignidad y participación.

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