sábado, 30 mayo, 2026
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A 25 años del tractorazo: uno de sus protagonistas recuerda la lucha yerbatera

Argentino Almeida, productor de 87 años, relata cómo se gestó la movilización que duró dos años y derivó en la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

A 25 años de la movilización conocida como el tractorazo, uno de sus protagonistas, Argentino Almeida, de 87 años, recordó cómo se gestó la lucha que duró dos años y que cambió para siempre la historia de la yerba mate. Según afirmó, el conflicto comenzó antes de la concentración en el Cruce Karaben y la marcha hacia Oberá.

“El Tractorazo fue la consecuencia de un proceso de acumulación de conciencia y organización que veníamos construyendo desde los años noventa”, declaró el productor de la zona Centro. Indicó que el origen del conflicto se remonta a la eliminación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) durante la década de 1990.

“Nosotros veníamos reuniéndonos desde hacía años. Al principio éramos tres o cuatro productores conversando sobre cómo sobrevivir. La situación era cada vez más complicada y el productor estaba totalmente desprotegido”, recordó. Explicó que los productores cobraban 6 centavos por kilo de hoja verde mientras debían pagar 4 centavos a los tareferos. “Prácticamente no cosechábamos porque no cerraban los números”, sostuvo.

Antes de la movilización con tractores, la resistencia tuvo como símbolo la Carpa Negra instalada en el Cruce Karaben. Allí comenzaron a reunirse productores de distintas localidades para debatir la crisis. “Empezamos a hacer asambleas en distintos lugares. Cada fin de semana éramos más. Lo importante fue recuperar la autoestima del pequeño productor, que venía muy golpeado por años de abandono del estado”, relató Almeida. Las reuniones sumaron a colonos de Oberá, Campo Viera, Campo Grande, Guaraní, Los Helechos, Alberdi, Alvear, Panambí y otras localidades.

Entre el 29 de mayo y el 6 de junio de 2001 se vivió lo que Almeida definió como la “Semana de la Revolución Yerbatera”. La madrugada del 29 de mayo, cientos de familias rurales se reunieron en el Cruce Karaben. Más de 70 tractores, cosechadoras y unas 150 camionetas iniciaron una caravana rumbo a Oberá. “Cuando llegamos al centro de Oberá vimos algo que no esperábamos. Los comerciantes salían a saludarnos, la gente nos aplaudía y se acercaba a preguntarnos qué estaba pasando”, afirmó. Enfatizó que pedían “un precio justo”.

Durante esa semana las asambleas se multiplicaron. El reclamo por un precio justo para la hoja verde se transformó en una demanda más amplia por la recuperación de herramientas de regulación. Las reuniones concluyeron con la decisión de llevar el reclamo a Posadas. “Fue ahí cuando nació la idea de ir a Posadas. Ya no alcanzaba con manifestarnos en Oberá. Había que llevar el reclamo donde se tomaban las decisiones”, sostuvo.

El 6 de junio de 2001, los tractores ingresaron por primera vez a Posadas. Productores de la zona Centro, del Norte y del Sur confluyeron en la capital provincial y ocuparon la plaza 9 de Julio frente a la Casa de Gobierno. Lo que inicialmente iba a ser una manifestación breve se convirtió en una permanencia de 18 días. “Nosotros pensábamos volver a nuestras casas al otro día, pero hicimos una asamblea y resolvimos quedarnos hasta obtener una respuesta”, contó.

Aquellas jornadas estuvieron marcadas por el respaldo de la sociedad misionera. “La solidaridad de la gente fue impresionante. Muchos nos preguntaban por qué reclamábamos 16 centavos por kilo de hoja verde. Algunos decían que eso era el valor de un caramelo. Pero para nosotros significaba la posibilidad de seguir produciendo”, recordó Almeida. A 25 años, comparó ese reclamo con la actualidad: “Antes nos decían que pedíamos el valor de un caramelo; hoy, los 550 pesos que reclamamos vuelven a representar prácticamente lo mismo”.

Desde ese primer tractorazo hasta la sanción de la Ley 25.564 de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y el decreto reglamentario firmado por el entonces presidente Eduardo Duhalde, pasaron dos años de lucha. Almeida considera que la creación del INYM fue una de las mayores conquistas del sector yerbatero. Sin embargo, sostuvo que los productores no lograron consolidar una organización capaz de sostener en el tiempo la fuerza demostrada durante el tractorazo. “Logramos crear una herramienta fundamental, pero no supimos fortalecer nuestras organizaciones. Hoy existen los nombres y los sellos, pero no existe aquella participación masiva que teníamos en las asambleas”, reflexionó.

El histórico dirigente encontró similitudes entre la crisis de principios de siglo y el escenario actual. “Hoy volvemos a discutir precios que no alcanzan para vivir. En aquel tiempo nos decían que reclamábamos el valor de un caramelo. Ahora la situación vuelve a ser muy difícil para miles de productores”, advirtió. Finalizó la entrevista por videollamada con la frase “hasta la victoria”.

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