Un ensayo clínico de fase III mostró que la retatrutida, un medicamento experimental de Eli Lilly, redujo hasta un 30,3% del peso corporal en pacientes con obesidad severa, acercándose a los resultados de la cirugía bariátrica.
La comunidad médica internacional sigue de cerca los resultados de un nuevo tratamiento experimental contra la obesidad que podría modificar el abordaje farmacológico de esta enfermedad crónica. Se trata de la retatrutida, un medicamento desarrollado por la compañía Eli Lilly que mostró pérdidas de peso comparables a las obtenidas mediante cirugía bariátrica.
Los datos fueron presentados tras el ensayo clínico de fase III denominado “TRIUMPH-1”, realizado sobre 2.339 adultos con obesidad o sobrepeso y al menos una complicación relacionada con el peso, aunque sin diabetes. Según informó la empresa, los participantes que recibieron la dosis más alta del medicamento (12 miligramos) perdieron en promedio 31,9 kilogramos en 80 semanas, lo que representa el 28,3% de su peso corporal. En contraste, el grupo placebo registró una reducción del 2,2%.
En un subgrupo de pacientes con obesidad severa que continuó el tratamiento durante 104 semanas, la pérdida promedio alcanzó los 38,5 kilogramos, equivalente al 30,3% del peso corporal. Los resultados se acercan a los efectos que históricamente solo podían lograrse mediante cirugía bariátrica: un bypass gástrico suele producir una reducción de entre el 30% y el 35% del peso en un período de dos años.
“Los resultados son muy impresionantes, sin duda”, afirmó Ania Jastreboff, investigadora principal del ensayo y especialista en obesidad de la Universidad de Yale. Sin embargo, remarcó que la obesidad es una enfermedad crónica y que el desafío será evaluar los efectos a largo plazo sobre la salud de los pacientes.
La retatrutida pertenece a una nueva generación de medicamentos conocidos como agonistas de incretinas, con la particularidad de que actúa simultáneamente sobre tres hormonas clave relacionadas con el metabolismo y el apetito: estimula los receptores de GLP-1, GIP y glucagón, diferenciándose de tratamientos como semaglutida o tirzepatida, que trabajan sobre una o dos de esas vías hormonales.
Además de la reducción del peso corporal, los investigadores detectaron mejoras en factores de riesgo cardiovascular, como presión arterial, triglicéridos, colesterol y marcadores inflamatorios. Otro dato destacado fue que más del 65% de los pacientes tratados con la dosis más alta dejaron de estar dentro de los parámetros clínicos de obesidad al finalizar las 80 semanas del estudio.
Como ocurre con otros medicamentos de esta clase, la retatrutida también presentó efectos adversos gastrointestinales, especialmente náuseas, diarrea, estreñimiento y vómitos. En la dosis más alta, el 11,3% de los participantes abandonó el tratamiento por efectos secundarios, una cifra superior a la observada con otros fármacos ya disponibles en el mercado.
Distintos especialistas pidieron prudencia y recordaron que los resultados difundidos hasta ahora corresponden a datos preliminares presentados por la propia compañía farmacéutica. “Si estos resultados se confirman tras la revisión científica por pares, estaríamos frente a una de las mayores reducciones de peso logradas con un medicamento”, señaló Marie Spreckley, investigadora de la Universidad de Cambridge. Expertos remarcaron que todavía falta analizar información vinculada a la seguridad a largo plazo, la adherencia al tratamiento y la durabilidad de la pérdida de peso una vez suspendida la medicación.
Por el momento, Eli Lilly aún no solicitó la aprobación regulatoria del medicamento, aunque anticipó que presentará más resultados durante el próximo Congreso Anual de la Asociación Estadounidense de Diabetes y en futuras publicaciones científicas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.000 millones de personas viven actualmente con obesidad y la prevalencia entre adultos se duplicó entre 1990 y 2022. En ese escenario, especialistas consideran que medicamentos de nueva generación podrían convertirse en herramientas clave para abordar una enfermedad compleja, aunque advierten que ningún tratamiento reemplaza la necesidad de un abordaje integral que incluya alimentación saludable, actividad física, seguimiento médico y acompañamiento psicológico.
