En la previa al Día Mundial de la Fibromialgia, el subsecretario de Recursos Humanos del Ministerio de Salud Pública de Misiones, Rodolfo Fernández Sosa, explicó los desafíos de una enfermedad que afecta a miles de personas en la provincia y que suele ser incomprendida.
“El paciente fibromiálgico llega con carpetas llenas de estudios, pasó por diez especialistas y nadie le dijo qué tiene”. Con esa frase, el doctor Rodolfo Fernández Sosa, subsecretario de Recursos Humanos del Ministerio de Salud Pública de Misiones, resumió uno de los mayores dramas que atraviesan quienes padecen fibromialgia: convivir con un dolor crónico que muchas veces no es comprendido ni siquiera dentro del sistema de salud.
En la antesala del Día Mundial de la Fibromialgia, que se conmemora este 12 de mayo, el funcionario habló sobre una enfermedad que afecta principalmente a mujeres y que, pese a ser frecuente, continúa rodeada de desinformación, diagnósticos tardíos y una fuerte carga emocional. “La fibromialgia no es solamente dolor. Es cansancio, fatiga, mal dormir, imposibilidad de hacer tareas cotidianas. Los pacientes se van aislando y muchas veces terminan en cuadros de angustia y depresión”, explicó durante una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por dolor generalizado, agotamiento extremo y alteraciones del sueño, entre otros síntomas. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para quienes la padecen es que no existen estudios específicos que permitan detectarla de manera directa. “No hay un análisis de laboratorio positivo para fibromialgia ni una radiografía que diga: esta paciente tiene fibromialgia”, explicó Fernández Sosa. Por eso, remarcó que el diagnóstico depende fundamentalmente de la sospecha clínica y de profesionales capacitados para identificar el cuadro. “El que sabe encontrarla, la encuentra fácilmente. El problema es cuando nadie piensa en fibromialgia”, sostuvo. Según indicó, la enfermedad suele aparecer con mayor frecuencia entre los 30 y 50 años y afecta predominantemente a mujeres.
El subsecretario advirtió además sobre el fuerte impacto social y emocional que provoca esta patología, especialmente porque muchas personas del entorno minimizan el sufrimiento del paciente. “No solamente cuesta que lo entienda la familia. También pasa en el ámbito laboral. Muchos creen que la persona está exagerando o fingiendo porque los estudios salen normales”, lamentó. Y agregó: “Nosotros hablamos de un ‘llanto corporal’. El cuerpo está pidiendo ayuda”. Esa falta de comprensión, explicó, termina agravando el cuadro emocional de muchos pacientes. En ese sentido, el profesional señaló que “hay personas que dejan de hacer actividades, se aíslan, sienten que nadie les cree” recalcando que esa realidad demuestra que el acompañamiento psicológico es fundamental.
Con la llegada de las bajas temperaturas, los síntomas suelen intensificarse. Fernández Sosa indicó que los cambios bruscos de clima y la humedad son factores que incrementan el dolor. “Los pacientes fibromiálgicos manifiestan mucho más dolor cuando aparecen cambios de humedad o frío repentino”, detalló. Pero aclaró que la enfermedad no se reduce únicamente al dolor físico. “Hay una imposibilidad real para sostener actividades diarias. Muchas veces ni siquiera pueden descansar bien”, indicó.
Uno de los aspectos más llamativos de la entrevista fue la descripción del recorrido médico que suelen atravesar quienes padecen fibromialgia. “El paciente llega con una carpeta enorme, llena de estudios y consultas. Va al neurólogo porque le duele la cabeza, al gastroenterólogo porque le duele la panza, al traumatólogo por dolores musculares… y nadie junta todas las piezas”, explicó. Para el funcionario, allí aparece la importancia de fortalecer la capacitación médica y también informar a la población. “Cuando no se encuentra una causa orgánica clara, es muy probable que estemos frente a una fibromialgia”, afirmó.
Fernández Sosa recomendó acudir inicialmente a médicos clínicos, médicos de familia o generalistas, ya que son quienes suelen detectar los primeros signos de la enfermedad. Sin embargo, explicó que el tratamiento específico suele quedar en manos de especialistas en reumatología. “Los reumatólogos son quienes manejan más profundamente la fibromialgia, especialmente cuando se necesitan tratamientos farmacológicos”, indicó. También aclaró que el abordaje no debe limitarse a medicamentos. “El tratamiento tiene que ser multidisciplinario. Necesita contención psicológica, fisioterapia, acompañamiento físico y nutricional. Todo eso mejora muchísimo la calidad de vida”, sostuvo.
En otro tramo de la entrevista, Fernández Sosa desmintió que la fibromialgia requiera medicación inaccesible. Aunque aclaró que el desafío principal pasa por el acompañamiento integral y la comprensión social del cuadro. “Cuando el paciente entiende qué le pasa y el entorno también lo comprende, la calidad de vida mejora muchísimo”, aseguró. Aunque no existen estadísticas provinciales precisas, el subsecretario reconoció que la fibromialgia aparece con frecuencia creciente en consultorios médicos. En paralelo, organizaciones de pacientes y grupos de acompañamiento buscan visibilizar la enfermedad y romper con el estigma.
