Aunque se asocia a enfermedades del pasado, el tétanos continúa siendo un riesgo mortal. Especialistas insisten en que la vacunación es la única barrera eficaz.
El tétanos es una infección grave del sistema nervioso provocada por una bacteria que habita en la tierra, el polvo y materia orgánica. Puede ingresar al organismo a través de cortes, heridas punzantes, quemaduras o lesiones aparentemente menores. Una vez dentro, libera una toxina que ataca el sistema nervioso, causando rigidez muscular extrema, espasmos dolorosos y dificultades respiratorias.
Valeria El Haj, directora médica nacional de Ospedyc, explicó que el tétanos no se transmite entre personas y que haberlo padecido no genera inmunidad natural. “La única barrera real es la prevención”, afirmó.
No existe una cura específica para eliminar la toxina una vez fijada al sistema nervioso. El tratamiento se centra en controlar síntomas y complicaciones hasta que desaparezcan los efectos de la toxina.
El tipo más frecuente es el tétanos generalizado. Los síntomas aparecen progresivamente, comenzando en la mandíbula y avanzando al resto del cuerpo. Incluyen espasmos musculares dolorosos, rigidez, dificultad para tragar y endurecimiento de músculos del cuello y abdomen. Estímulos como sonidos fuertes, aire o luz pueden desencadenar espasmos.
Ante heridas con tierra, clavos o quemaduras, se recomienda consultar de inmediato. El período de incubación varía entre 3 y 21 días. El personal de salud evalúa el historial de vacunación para aplicar refuerzos o gammaglobulina.
El calendario nacional de vacunación incluye la pentavalente a los 2, 4 y 6 meses; refuerzos de DPT a los 15-18 meses, ingreso escolar y a los 11 años con dTpa. En adultos, se requiere un refuerzo de doble adulto cada 10 años. Las personas gestantes deben recibir dTpa desde la semana 20 de cada embarazo.
“Revisar los carnets de vacunación y mantener los esquemas al día es una medida simple y fundamental”, concluyó El Haj.
