El infectólogo Hugo Pizzi advierte que la caída en la adhesión a la vacunación antigripal podría generar un escenario sanitario complejo, con riesgo de perder el efecto rebaño y aumentar los casos graves.
La baja adhesión a la vacunación antigripal en Argentina encendió señales de alerta en el sistema sanitario, en un contexto donde las dosis están disponibles de manera gratuita desde marzo pero la cobertura sigue en retroceso. El infectólogo Hugo Pizzi advirtió que el problema no es solo la falta de vacunación individual, sino el impacto colectivo que puede generar.
“Hoy estamos viendo que las generaciones jóvenes no solo fallan en su propia protección, sino que tampoco vacunan a sus hijos”, señaló. El especialista puso el foco en un dato que preocupa: la caída sostenida de la cobertura en los últimos años. Según explicó, mientras antes de la pandemia el nivel de vacunación infantil alcanzaba el 90%, luego descendió al 70% y en la actualidad hay esquemas que apenas llegan al 50%. Ese retroceso abre un escenario más complejo.
“Podemos perder el efecto rebaño, y eso implica un riesgo directo para toda la población”, advirtió, en referencia a la protección colectiva que se logra cuando una proporción alta de la población está inmunizada. El fenómeno no es menor si se tiene en cuenta el comportamiento reciente del virus.
Pizzi recordó que la cepa H3N2 subclado K tuvo un fuerte impacto en Europa durante el último invierno, con cuadros severos incluso en personas jóvenes y sin patologías previas. En ese contexto, insistió en la importancia de ampliar la cobertura más allá de los grupos de riesgo definidos en el calendario oficial -niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con comorbilidades- y planteó que “lo ideal sería que se vacunen todos”.
Además del impacto sanitario, el escenario comienza a trasladarse al plano judicial. El infectólogo señaló que ya se registran casos en distintas provincias donde intervino la Justicia ante la negativa de padres a vacunar a sus hijos. “Estamos viviendo situaciones muy delicadas, incluso judicializadas, como en Mendoza”, indicó. En algunos distritos, explicó, se aplican sanciones que van desde multas hasta medidas más severas para garantizar el cumplimiento del calendario obligatorio.
Para Pizzi, el problema de fondo está vinculado a la desinformación y a una pérdida de conciencia sobre la importancia de las vacunas. “No es preocupación, es ignorancia”, sostuvo, al remarcar que negar su efectividad implica desconocer su rol en la erradicación de enfermedades como la viruela o la poliomielitis.
El especialista también puso en términos concretos el costo de la falta de prevención. “Es preferible vacunar gratuitamente que pagar días de terapia intensiva”, afirmó, al señalar que algunas obras sociales ya ampliaron la cobertura por una cuestión de costo-beneficio. Con la temporada de gripe en marcha, el mensaje es claro: todavía hay margen para mejorar los niveles de inmunización, pero el tiempo juega un papel central.
“Estamos a tiempo, pero no hay que seguir esperando. La vacuna estuvo disponible desde marzo”, remarcó. En ese marco, la caída en la cobertura no solo expone a quienes no se vacunan, sino que debilita una barrera colectiva que durante años permitió contener brotes y reducir la circulación de enfermedades.
