martes, 14 abril, 2026
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Toxoplasmosis en Misiones: un proyecto educativo busca prevenir la infección desde las aulas

Con altos índices de exposición en la provincia, investigadores presentan ‘Toxomemo’, una estrategia lúdica para enseñar hábitos de prevención en las escuelas y reducir los riesgos de esta enfermedad que puede afectar la visión.

En diversas zonas de Misiones, estudios indican que hasta el 80% de la población ha estado en contacto con el parásito que causa la toxoplasmosis. Si bien en la mayoría de los casos la infección no presenta síntomas, puede generar lesiones en la retina y derivar en pérdida permanente de la visión. En la provincia, las principales vías de contagio son el consumo de agua no potable y de alimentos elaborados con carne cruda, como ciertos embutidos caseros.

Ante este escenario, un equipo de investigadores de la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI) desarrolló el proyecto «Toxomemo: aprendemos jugando». La iniciativa, que comenzó en 2019, se centra en la educación preventiva a través de una adaptación del juego memotest, diseñado para enseñar hábitos saludables a los niños y niñas en edad escolar.

El especialista en oftalmología e investigador adjunto del CONICET, Marcelo Rudzinski, a cargo del proyecto, explicó que la toxoplasmosis es una infección «subestimada» a nivel nacional, pero con alta prevalencia en la región. «El hecho de que sea poco prevalente en grandes centros urbanos del país hace que pase desapercibida a los ojos de quienes deben generar los programas de control y prevención», señaló.

Los datos relevados en Misiones son contundentes: en algunas localidades del centro, ocho de cada diez personas se infectaron alguna vez. Además, en 25 de Mayo, un estudio detectó que dos de cada diez pacientes presentaban lesiones en la retina por esta causa. La toxoplasmosis es la segunda causa de discapacidad visual en la provincia, situación que se agrava porque suele diagnosticarse cuando ya hay daño ocular.

El proyecto «Toxomemo» se implementó mediante capacitaciones docentes en la zona este de Misiones, área de mayor incidencia. El objetivo fue que los educadores replicaran en las aulas la estrategia lúdica, que reúne ocho hábitos clave para prevenir la infección. Los resultados, publicados recientemente, muestran una mejora significativa en el conocimiento de las medidas de prevención entre los docentes capacitados. Por ejemplo, el reconocimiento del consumo de embutidos caseros con carne cruda como una práctica de riesgo pasó del 29% antes de la capacitación al 83% después.

«El conocimiento es poder, porque permite modificar conductas que pueden prevenir la infección», afirmó Rudzinski. El investigador destacó que intervenir en la infancia es crucial, ya que es la etapa con menor probabilidad de haber tenido el primer contacto con el parásito. A largo plazo, este tipo de estrategias educativas podrían contribuir a reducir la cantidad de personas infectadas. «Para mejorar la situación sanitaria, la educación en prevención tiene que ser parte de las políticas públicas», concluyó.

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