lunes, 6 abril, 2026
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Autismo: la importancia de la detección temprana y la intervención

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que afecta la socialización y la comunicación. Conocer sus señales permite una detección temprana, factor clave para mejorar la calidad de vida.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se define como una dificultad persistente en la socialización –interacción y comunicación social–, junto con un patrón restringido de conductas e intereses, que puede incluir restricciones sensoriales (Manual de enfermedades mentales DSM V, 2014). Según la Central de Control de Enfermedades de EEUU (CDC, 2016), esta condición se presenta en 1 de cada 54 niños, con una prevalencia cuatro veces mayor en varones que en niñas.

Los síntomas pueden detectarse desde aproximadamente los 18 meses de vida, mostrando una gran variedad determinada por el nivel intelectual, la actividad, la tendencia al aislamiento, los intereses, las dificultades sensoriales y la presencia o no de lenguaje.

El área de la comunicación es una de las más sensibles tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Según la especialista Rhea Paul, es posible identificar tres niveles de comunicación en niños con TEA:

  • Etapa Prelingüística: Ausencia de iniciativa comunicativa. Los niños no hablan, no señalan ni se hacen entender.
  • Lenguaje Temprano: Hay intención comunicativa, palabras y frases sencillas, a menudo intercaladas con ecolalias (repetición de palabras o frases) y jerga.
  • Lenguaje Avanzado: El niño arma frases y habla de modo fluido, pero presenta dificultades en el uso social del lenguaje, como hablar solo de sus temas de interés, usar entonación neutra o no comprender chistes.

Si bien muchos síntomas se relacionan con la expresión, las mayores dificultades suelen radicar en la comprensión del lenguaje y en su uso social. Según el experto español Juan Martos (2018), aproximadamente el 68% de los niños con TEA desarrollan lenguaje alcanzando el nivel Avanzado, el 11% son mínimamente verbales y el 21% restante son no verbales, utilizando medios alternativos de comunicación.

En todos los casos, la intervención temprana es el recurso de mayor valor para la evolución posterior de quienes viven con esta condición.

Artículo publicado originalmente el 2 de abril de 2023. Por Lic. Verónica Maggio, directora de la Diplomatura en Trastornos del Lenguaje Infantil desde una perspectiva Neurolingüística de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.

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