lunes, 6 abril, 2026
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TEA en Misiones: la necesidad de ampliar la inclusión más allá de la niñez y el aula

Especialistas destacan los avances en la inclusión educativa de niños y niñas con autismo, pero señalan que el desafío pendiente es garantizar autonomía y accesibilidad en la vida adulta y en todos los espacios sociales.

En Argentina, aproximadamente el 86% de las personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD) por Trastorno del Espectro Autista (TEA) tiene entre 0 y 14 años, según datos difundidos por la Sociedad Argentina de Pediatría. Esta cifra refleja una realidad presente en las aulas misioneras, donde equipos e instituciones escolares buscan continuamente alternativas pedagógicas para una enseñanza inclusiva.

Sin embargo, para la licenciada en psicopedagogía Fernanda Pedrozo, directora del Equipo Terapéutico Educar, este dato también evidencia un camino por recorrer en un grupo muy subdiagnosticado: las personas adultas. «En el imaginario social todo está más relacionado con el niño con autismo, pero hay que saber que esos niños van a crecer y van a ser ciudadanos», evaluó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.

Pedrozo planteó la necesidad de ampliar el concepto de inclusión. «Cuando hablamos de inclusión, no hay que quedarse exclusivamente en el niño y en la inclusión educativa. Deberíamos pensar en la accesibilidad de toda la población», completó. Según su visión, las barreras más importantes se encuentran fuera del aula y se hacen evidentes en acciones cotidianas como leer un cartel, hacer una compra o atenderse en un hospital.

El objetivo, en su opinión, debe ser que «un ciudadano independientemente de sus características, pueda ejercer sus derechos libremente en cualquier espacio». Esto implica también considerar el TEA como un diagnóstico posible en otras etapas de la vida y escuchar a los adultos dentro del espectro en el diseño de políticas públicas.

En Posadas, una experiencia concreta en esta dirección ha sido el diseño de señalética accesible, a cargo del equipo Educar y las fundaciones F.T. Misiones y Ñande Reko Ha. La iniciativa incorpora pictogramas en edificios del Poder Legislativo, hospitales y la vía pública, facilitando la orientación y comunicación no solo para personas dentro del espectro autista, sino también para quienes tienen dificultades en la lectura, niños, adultos mayores o personas que no conocen el idioma.

«Esto tiene que ver con que una persona pueda orientarse en el espacio de manera independiente», explicó Pedrozo. Estas acciones buscan generar un entorno más amigable para las nuevas generaciones con TEA, preparando el terreno para que, al crecer, puedan ejercer sus derechos sin barreras.

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