La Escuela Municipal de Esgrima de Posadas, creada durante la pandemia, cuenta con 15 alumnos de entre 7 y 14 años y obtuvo dos medallas de bronce en los Juegos Evita 2025 en florete.
La Escuela Municipal de Esgrima de Posadas se originó durante la pandemia, cuando la profesora Irina Argüello propuso sumar esta disciplina a la oferta deportiva municipal. Actualmente, el espacio cuenta con 15 alumnos de entre 7 y 14 años que asisten a clases los martes y jueves de 17 a 19 en el Polideportivo de Itaembé Miní.
Irina Argüello, hasta entonces vinculada al atletismo, se especializó en esgrima durante seis meses en la Universidad Católica de Itapúa, en Encarnación, y adquirió el casco y el florete para comenzar a enseñar. “Me animé”, declaró al medio EL DEPORTIVO.
La disciplina tiene tres modalidades: florete, espada y sable. En florete, el toque se limita al torso; en espada, a todo el cuerpo; y en sable, de la cintura hacia arriba, incluidos brazos y casco. En la Escuela se entrena florete y también se ofrecen clases de espada, pero no de sable por requerir otro instrumento.
Las clases inician con entrada en calor y se centran en la técnica de los pasos, que ocupa la mayor parte del tiempo. “La esgrima tiene mucha puntualidad, mucha disciplina. Tiene que salir bien el paso antes de arrancar con los elementos. Si el paso está mal hecho, el punto no se cobra”, explicó Argüello.
En los Juegos Evita 2025, la Escuela Municipal tuvo dos representantes: Bianca Santander y Luciano Ferreira, ambos obtuvieron la medalla de bronce en florete. Según la profesora, Luciano Ferreira ya había participado anteriormente, mientras que para Bianca fue su primera competencia. “Los dos se volvieron con bronce en florete. Fue muy emocionante”, afirmó.
Al no haber escuelas de esgrima en la provincia, los alumnos compiten fuera de Misiones. En abril compitieron en Encarnación y se prevé un viaje a Asunción. Para costear la indumentaria, que tiene un valor superior a 200 mil pesos por traje, Argüello, con conocimientos de costura, confeccionó los uniformes de los alumnos. “En la última competencia empecé a tocar todos los uniformes y como modista dije ‘esto lo puedo hacer’. El traje lleva dos telas diferentes, debajo tiene una chaquetilla con goma espuma”, detalló. Además, bordó en la espalda los apellidos y la palabra Argentina.
Para financiar los viajes, alumnos, profesores y padres realizaron ventas de milanesas. “Así también aprenden a valorar, porque trabajan para conseguir sus cosas”, sostuvo Argüello. También asiste los sábados a la feria de Villa Cabello para conseguir zapatillas a bajo precio. “Para la esgrima son zapatillas particulares que se tienen que pegar al suelo. Ahora tienen zapatillas comunes. Si alguien quisiera ayudarnos, le pediría eso, zapatillas para los chicos”, remarcó.
