Un informe de la UCA y la Asociación Conciencia revela que el 82,3% de los educadores considera la falta de motivación estudiantil como un problema prioritario en las escuelas secundarias argentinas.
Un informe técnico elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Asociación Conciencia advierte que la falta de motivación e interés de los estudiantes es el principal problema identificado por docentes, directivos y otros educadores de escuelas secundarias del país. Según el relevamiento, el 82,3% considera que se trata de un problema importante y el 56,8% lo ubica entre los tres problemas prioritarios del nivel.
El informe, titulado “Repensar la escuela secundaria: problemas, resistencias y reformas posibles desde la mirada de docentes y directivos”, fue realizado a partir de una encuesta nacional aplicada entre febrero y marzo de 2026 a 1.148 docentes, directivos y otros educadores de escuelas secundarias argentinas. Los autores aclaran que se trata de una muestra no probabilística, ponderada con datos del Relevamiento Nacional del Personal Educativo 2025, por lo que no corresponde hablar de margen de error, sino de tendencias surgidas entre los educadores consultados.
El segundo problema más señalado por los educadores son las inasistencias estudiantiles, consideradas importantes por el 73,8% de los consultados. La preocupación crece en las escuelas de gestión estatal, donde el porcentaje asciende al 79%. A eso se suma el ausentismo docente, mencionado por el 43,9% de los trabajadores de la educación, con mayor incidencia en instituciones estatales y de nivel socioeconómico bajo.
El informe también ubica entre los problemas más extendidos la falta de exigencia académica y la desmotivación docente. La primera remite a un debate sobre cuánto debe exigir la secundaria y cómo hacerlo sin que la exigencia se transforme en expulsión encubierta. La segunda muestra que el malestar también atraviesa a quienes enseñan.
En relación con las reformas, el 74,2% de los consultados considera que deberían profundizarse las metodologías activas en la enseñanza secundaria, y el 62,1% sostiene que la currícula oficial limita la introducción de innovaciones pedagógicas en el aula. También predomina una mirada favorable hacia la integración pedagógica de las tecnologías: la opción con mayor adhesión es incorporar los celulares con sentido educativo, por encima de la prohibición o la restricción total.
El informe señala que el 60,8% de los educadores está en desacuerdo con reemplazar la repitencia por un sistema de aprobación por materias. El respaldo a esa medida crece en escuelas más pequeñas y de menor nivel socioeconómico, donde llega al 37,3%, frente al 17,1% en sectores medio-altos.
Otro hallazgo es que el tamaño institucional influye en la percepción de los problemas. Las escuelas con menos de 100 alumnos presentan menores niveles de desmotivación docente y menos dificultades asociadas a la articulación entre asignaturas, y tienden a valorar de manera más positiva las reformas implementadas en los últimos años.
En materia de autonomía, el 91% del personal educativo identifica al menos un área que podría mejorar con mayor autonomía. El mayor consenso aparece en las prácticas educativas vinculadas al mundo del trabajo, donde el 72% considera que una mayor autonomía tendría efectos positivos.
En cuanto a la evaluación, el 65,2% del personal educativo consultado está algo o totalmente de acuerdo con implementar una prueba nacional estandarizada y opcional al finalizar la secundaria, orientada a evaluar aprendizajes en lengua, matemática, ciencias naturales y ciencias sociales.
