Empleados del Sanatorio Posadas de Posadas reclaman el pago de salarios adeudados desde enero, mientras aseguran que la atención a los pacientes se mantiene con normalidad.
Enfermeros, camilleros, administrativos, mucamas y otros trabajadores del Sanatorio Posadas de Posadas hicieron pública la crítica situación salarial que atraviesan. Según denunciaron, les adeudan el 91% del sueldo de enero, así como los salarios completos de febrero, marzo y abril. «Desde mayo del año pasado nos empezaron a pagar mal, de a cuotas, pero la situación se fue agravando», expresaron en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.
Los trabajadores decidieron visibilizar el problema porque «ya no aguantamos más», pero remarcaron que los servicios y la atención en el sanatorio están garantizados. «No estamos haciendo paro ni retención de servicios», aclaró Natalia, del sector de Farmacia, quien explicó que se congregaron frente al sanatorio fuera de su horario laboral y que sus colegas del turno mañana continuaban trabajando con normalidad.
Mariela, del área de Administración, detalló: «Nunca sabemos cuánto y cuándo nos pagarán. Nos van pagando de a puchito: a veces un 5%, un 10% o un 15%. Después pasan 20 días y nada. Hoy ya nos deben cuatro meses y nuestro miedo es que esto siga acumulándose». Señaló que, cuando el sanatorio entró en concurso preventivo de acreedores, los directivos aseguraron que eso aliviaría las presiones con los proveedores y permitiría cumplir con los trabajadores, pero hasta ahora no ven mejoras.
Antonella, mucama con tres hijos adolescentes, indicó: «Debo luz, agua, cable, el kiosco y hasta la escuela de mis hijos. Nos dicen que no pueden pagar el sueldo entero porque las obras sociales están atrasadas. El último pago fue la semana pasada: el 9% de enero».
Natalia, de Farmacia, pidió a los pacientes y sus familias solidaridad con la situación. La dirección del sanatorio, a cargo de Alfredo Álvarez y el contador Simons, «nos pide que aguantemos un poco más, pero ya no podemos. Muchos compañeros son el único sostén del hogar».
Los trabajadores atribuyen el problema tanto al atraso de las obras sociales como a una mala administración. «Una de las razones por las que nos animamos a mostrar esto es la esperanza de que el Estado nos brinde un respaldo. Nuestro sanatorio funciona bien y tiene buenos profesionales», señaló Cintia, de admisión de guardia de Emergencia.
Noelia, de Administración, afirmó que «hace meses que aguantamos para que el sanatorio no se cierre». Luis Bogado, del área de traslado, calificó su situación como «desesperante» y contó que muchos trabajadores renunciaron. «Yo hace 18 años que estoy acá y aguanto a los directivos, que están hace casi un año en la gestión», concluyó.
