El Gobierno nacional cambió la regulación de vapeadores y cigarrillos electrónicos, pasando de la prohibición a un sistema de registro y control. El doctor Gustavo Marín, subsecretario de Abordaje de las Adicciones de Misiones, analiza los riesgos para los jóvenes y la importancia de la prevención.
El Gobierno nacional, a través de la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud, modificó el esquema de prohibición de vapeadores y cigarrillos electrónicos para implementar un sistema de registro, control y fiscalización. La medida responde a que la prohibición no logró reducir el consumo: según estadísticas oficiales, estos dispositivos alcanzaron una prevalencia del 35,5% entre adolescentes durante el último año, ubicándose entre las sustancias más utilizadas en ese grupo etario.
En este contexto, el doctor Gustavo Marín, subsecretario de Abordaje de las Adicciones del Ministerio de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de Misiones, expresó su preocupación. “El vapeo representa una puerta de entrada para que los jóvenes accedan a un producto que puede generar adicción y facilitar el consumo de otras sustancias, porque la nicotina es sumamente adictiva”, señaló en FM de las Misiones.
Marín admitió que la decisión genera incertidumbre y planteó la necesidad de aplicar criterios similares a los del tabaco en cuanto a publicidad y auspicios. “Vivimos en una sociedad de consumo, donde la exposición facilita el acceso o el deseo de probar estos productos”, advirtió. El funcionario destacó que el enfoque debe centrarse en la prevención y en fortalecer los factores de protección en niños, adolescentes y familias.
“Los jóvenes son el rango etario más expuesto, no necesariamente porque sean quienes más consumen, sino porque son quienes más experimentan, lo que puede derivar en una adicción con el tiempo”, explicó. Sobre los riesgos para la salud, alertó que las primeras complicaciones son respiratorias y que existen estudios internacionales que muestran casos de fibrosis pulmonar que pueden requerir trasplante. “No estamos hablando de afecciones leves, sino de enfermedades crónicas que pueden derivar en insuficiencia respiratoria permanente”, concluyó.
