En la previa del Día del Trabajador, una nutricionista misionera brinda claves para adaptar el locro a una alimentación equilibrada, sin perder el sabor ni la tradición.
En la antesala del Día del Trabajador, el locro vuelve a ser protagonista en las mesas de los argentinos, y también en Misiones. Pero junto con el ritual culinario surge una pregunta recurrente: ¿es posible disfrutarlo sin culpa?
La nutricionista Carina González, en el programa El Aire de las Misiones (FM 89.3 Santa María de las Misiones), aseguró que sí y propuso claves simples para equilibrar sabor y salud. Explicó que un plato tradicional de locro, con patitas de cerdo, chorizo y cortes grasos, puede alcanzar entre 700 y 900 calorías, equivalente a una pizza chica entera.
Sin embargo, existen alternativas más livianas. “Podemos hacer un locro más intermedio, sacando algunos accesorios como la patita de cerdo, y ahí bajamos a unas 500 calorías”, detalló. Una versión aún más liviana, con carne magra y predominio de maíz y verduras, puede rondar las 400 calorías, similar a una milanesa con ensalada.
González destacó los beneficios nutricionales del plato: “Tiene mucha fibra por el maíz, proteínas si le ponemos carne y genera una gran saciedad. Después de comer locro uno se siente lleno por varias horas”. Recomendó reducir ingredientes grasos, incorporar más verduras y optar por carnes magras.
Además, hizo hincapié en la relación emocional con la comida. “No hay que comer con culpa. Tenemos que tener una buena relación con la comida, disfrutar en familia y comer tranquilos”, remarcó. Para quienes temen excederse, sugirió una caminata después de comer para ayudar a la digestión, moderar las porciones y acompañar con agua o, si se prefiere, una copita de vino.
“Hay que disfrutar y festejar, que nos lo merecemos”, concluyó la especialista.
