lunes, 27 abril, 2026
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El desafío de la longevidad productiva: revalorizar el legado de los trabajadores mayores

En vísperas del 1° de Mayo, la especialista en gerontología Mirta Soria insta a reflexionar sobre el edadismo y a reconocer el aporte de las personas mayores en el ámbito laboral.

En vísperas de un nuevo 1° de Mayo, la mirada sobre el mundo del trabajo comienza a desplazarse hacia un sector muchas veces invisibilizado por el mercado: las personas mayores. En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la doctora Mirta Soria, especialista en gerontología, instó a la sociedad a realizar una profunda reflexión sobre el “edadismo”, término que define la discriminación por motivos de edad y que afecta a personas incluso desde los 50 años, limitando su derecho a la permanencia o reinserción en el ámbito laboral.

“Debemos luchar contra el edadismo porque es una de las principales causas de discriminación a nivel mundial”, sostuvo Soria, quien recientemente participó en el Parlamento de la Mujer con el proyecto “Mujeres con historia, mujeres mayores: presente, historia, legado y experiencia”. Para la especialista, no se trata solo de recordar el pasado, sino de validar que las personas de más de 60 años continúan siendo sujetos activos con una productividad apuntalada por la experiencia y la predisposición.

Uno de los puntos centrales del análisis de Soria fue la evolución del rol femenino en la estructura laboral y doméstica. Históricamente, la mujer ha sido la “cuidadora natural”, combinando la crianza de los hijos y el mantenimiento del hogar con sus empleos formales, una doble jornada que durante décadas careció de reconocimiento económico y social. Sin embargo, la doctora destacó un cambio cultural incipiente: “Hoy el hombre participa más, acompaña en la crianza y también en el cuidado de personas mayores. Cuando el hombre se queda en la casa y ve todo lo que hay que hacer, toma conciencia”. Según su visión, visibilizar el trabajo de cuidado es un paso necesario para dignificar la historia laboral de miles de mujeres que hoy atraviesan su vejez.

Frente al mito de que la capacidad de aprendizaje disminuye con los años, Soria defendió la formación continua como una herramienta de empoderamiento. Desde tecnicaturas y fotografía hasta el uso de herramientas digitales y la robótica, el acceso al conocimiento permite que el adulto mayor compita en mejores condiciones, derribando el prejuicio de que “por viejo, no sirve”. “Hoy hay personas de más de 60 años trabajando y eso es positivo, pero muchas veces lo hacen en situaciones precarizadas”, advirtió. En ese sentido, subrayó que la clave para una sociedad equilibrada es el diálogo intergeneracional: los jóvenes tienen la energía y la innovación, pero los trabajadores mayores poseen una experiencia que es irremplazable y que debe ser transmitida para no perderse.

Finalmente, de cara a la celebración del Día del Trabajador, la especialista propuso un ejercicio de reconstrucción de la memoria: “Escribir nuestra historia laboral, recordar a los compañeros que influyeron en nosotros y valorar lo que hicimos. No es solo una fecha; es la oportunidad de reivindicar nuestra dignidad y el aporte que seguimos haciendo a la sociedad”.

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