Keila Zaya, de 19 años, intervino en el Foro Permanente de la ONU sobre Cuestiones Indígenas en Nueva York, representando a los pueblos originarios de Argentina. Solicitó la titulación de territorios y el respeto a la consulta previa ante el avance de actividades extractivas.
Keila Zaya, una joven de 19 años integrante de la comunidad mbya guaraní Arandú de Pozo Azul, Misiones, intervino durante el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas en Nueva York. En su discurso, representó a los pueblos indígenas de Argentina, exponiendo sus principales reclamos.
Zaya se dirigió a las autoridades del foro señalando que su modo de vida, expresado en el concepto «Ñande Reko», está en riesgo en todo el país. Mencionó como ejemplo la situación de la comunidad Puente Quemado II, en Misiones, que desde hace más de dos décadas enfrenta disputas territoriales con una empresa forestal y sufre la contaminación de sus fuentes de agua.
En su exposición, apuntó que la falta de titulación colectiva de los territorios indígenas permite el avance de empresas forestales, mineras y del agronegocio. Por ello, reiteró al Estado argentino la necesidad de la «titulación inmediata y colectiva» de estos territorios y la implementación efectiva del derecho a la consulta previa, libre, informada y de buena fe para todos los proyectos que los afecten.
La joven enfatizó que estos reclamos están respaldados por instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. «Sin territorio no hay vida, sin agua limpia no hay salud, sin salud no hay futuro para nuestros niños y niñas», afirmó durante su intervención.
Finalmente, solicitó al Foro Permanente que monitoree la situación en Argentina y acompañe la lucha por la defensa territorial y la salud colectiva. El encuentro, que reúne a lideresas indígenas de diferentes países, se extenderá hasta el 1 de mayo. Zaya cuenta con el acompañamiento de Roxana Rivas, abogada del Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (Emipa) y el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa).
