miércoles, 15 abril, 2026
InicioSociedadParkinson: la importancia de la detección temprana y la reducción del estigma

Parkinson: la importancia de la detección temprana y la reducción del estigma

En el marco del Día Mundial del Parkinson, especialistas destacan la necesidad de reconocer los síntomas tempranos y superar los prejuicios sociales para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, fecha que coincide con el natalicio de James Parkinson, el médico que describió por primera vez esta enfermedad en 1817. En la actualidad, el Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más importante a nivel global, después del Alzheimer.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la especialista en gerontología Mirta Soria destacó que, si bien la ciencia ha avanzado en tratamientos, el principal desafío sigue siendo el desconocimiento y el prejuicio. «El objetivo es reducir el estigma y promover un diagnóstico temprano para mejorar la calidad de vida», señaló. Explicó que el entorno familiar suele ser el primero en retraerse ante los síntomas visibles, lo que puede llevar al aislamiento del paciente.

Uno de los puntos críticos analizados es el impacto social. Muchas familias reducen su participación en actividades sociales debido a síntomas como temblores o dificultad para sostener objetos. «Esas situaciones llevan al aislamiento del paciente y a que la familia sienta vergüenza, cuando en realidad es parte de la enfermedad», explicó Soria. En este sentido, la visibilización por parte de figuras públicas ha contribuido a naturalizar la patología y a entender que el diagnóstico no implica «bajarse del escenario» de la vida.

La detección temprana es vital, pero para ello es necesario desterrar el mito de que el deterioro es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. No se trata de que una persona mayor tiemble por la edad, sino que puede haber una alteración neurológica que requiere consulta médica. Los síntomas que deben encender las alarmas son:

  • Lentitud de movimientos: Tardar más de lo habitual en agarrar un objeto.
  • Inestabilidad en la marcha: Abrir más las piernas para buscar seguridad al caminar.
  • Pérdida de destreza y mareos: Caídas frecuentes o dificultad en tareas manuales finas.
  • Temblor en reposo: Movimientos involuntarios en extremidades sin causa evidente.

Si bien el Parkinson es una enfermedad progresiva y actualmente sin cura, la medicina ofrece alternativas para mejorar drásticamente la sintomatología. Entre las novedades se encuentra la administración de medicación a través de bombas de infusión subcutánea, una tecnología que permite un control más estable de los síntomas. Las obras sociales tienen la obligación de cubrir estos tratamientos, garantizando el acceso a la medicación y terapias necesarias.

Al margen de la medicación, la prevención de accidentes es clave para evitar complicaciones como fracturas por osteoporosis. Se recomienda:

  • Calzado adecuado: Fundamental para evitar tropiezos.
  • Actividad física: Salir a caminar y mantenerse activo ayuda a retrasar la pérdida de masa muscular.
  • Controles regulares: Permiten detectar déficits nutricionales o de vitaminas que suelen pasar desapercibidos.

«Debemos cuidarnos y, sobre todo, pedir ayuda», fue el mensaje final. El Parkinson no se puede prevenir, pero un entorno informado y un diagnóstico a tiempo pueden hacer que el camino sea mucho menos solitario y limitado para el paciente.

Más noticias
Noticias Relacionadas