La autopsia de Claudia Gabriela ‘Caí’ Gómez determinó que su fallecimiento fue producto de un golpe contundente. La Justicia investiga el caso con perspectiva de género, mientras organizaciones reclaman justicia.
La autopsia practicada al cuerpo de Claudia Gabriela Gómez (34), más conocida como Caí, determinó que su muerte se debió a una fractura de cráneo por un golpe con un elemento contundente. Tras este resultado, el caso pasó a investigarse como un posible transfemicidio.
Investigadores de la Unidad Regional V de Iguazú realizaron una nueva inspección en la zona cercana a la comunidad mbya Fortín Mbororé, donde la víctima fue encontrada gravemente herida el pasado 2 de abril. Con los resultados forenses, se descartó la hipótesis de un accidente y se trabaja sobre la teoría de un homicidio, que podría tener como agravante el odio hacia la identidad de género de la víctima. Voceros del caso indicaron que el estudio no detectó lesiones compatibles con un abuso sexual.
Según informes judiciales, Caí residía en condiciones de extrema precariedad en esa zona desde 2022. Ese año, la Dirección de Diversidad y Géneros de la Municipalidad de Puerto Iguazú, en conjunto con la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), había articulado medidas de asistencia, aunque el seguimiento se vio interrumpido.
El Observatorio de Crímenes de Odio LGBT de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se puso a disposición y colabora con el Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, a cargo del magistrado Martín Brites, para garantizar una investigación con perspectiva de género y derechos humanos.
Desde ATTTA emitieron un comunicado reiterando el pedido de justicia: «Exigimos una investigación seria, rápida y con perspectiva de género y diversidad. Exigimos que este hecho no quede impune».
