Trabajadores y prestadores del sector realizaron una movilización en la Plaza 9 de Julio para visibilizar demoras en pagos y recortes en prestaciones del programa nacional.
Este jueves se desarrolló una movilización en la Plaza 9 de Julio de Posadas, encabezada por trabajadores, prestadores y representantes de instituciones vinculadas al área de discapacidad. Los manifestantes expresaron su reclamo por demoras en los pagos, recortes en prestaciones y la situación general del sector.
En declaraciones a medios locales, Jazmín Kinder, trabajadora del área, explicó que uno de los ejes centrales de la protesta fue el Programa Federal Incluir Salud, dependiente de la Agencia Nacional de Discapacidad. «Está habiendo mucho atraso en los pagos», señaló, y mencionó que incluso empleados del propio programa en el Ministerio de Salud adhirieron a medidas de fuerza durante la jornada.
La manifestación también puso de relieve la situación de prestadores independientes y empleados de centros de atención, quienes enfrentan dificultades económicas. «Hay muchas obras sociales que están retrasando las autorizaciones, autorizan menos sesiones de las que corresponden o directamente retienen los números de autorización, lo que impide la facturación», detalló Kinder. Agregó que, aun con tratamientos aprobados, «nunca llegan los documentos que garantizan que podamos cobrar».
Otro de los temas abordados fue la precariedad laboral de personas con discapacidad que trabajan en talleres protegidos, donde perciben ingresos mensuales de alrededor de 56.000 pesos. A esto se suma la preocupación por anuncios de posibles modificaciones en pensiones no contributivas.
Durante la protesta, referentes del sector mantuvieron una reunión con representantes provinciales para plantear la conformación de una mesa de trabajo con instituciones categorizadas, con el fin de gestionar los pagos atrasados ante la Nación. «Planteamos la necesidad de que estemos todos los sectores, no solamente los dueños de los centros, sino también los trabajadores, las familias y sobre todo las personas con discapacidad, que tienen su propia voz y deben ser escuchadas», concluyó Kinder.
