Un neurólogo explica cómo el estrés, el uso de pantallas antes de dormir y otros hábitos modernos afectan la calidad del sueño, con impactos directos en la salud física y mental.
El sueño es una función esencial para el equilibrio físico y mental, pero en la actualidad cada vez más personas consultan por dificultades para dormir. En comunicación con PRIMERA EDICIÓN, el neurólogo Pablo Barissi advirtió que el descanso insuficiente puede impactar directamente en el funcionamiento del cerebro, el estado de ánimo y la salud general.
“El sueño, como sabemos, es una etapa súper importante del día de la persona. Si una persona descansa bien, tiene una correcta secreción hormonal, tiene un buen estado de ánimo y está descansada para el día a día”, explicó el especialista, al remarcar que dormir bien permite mantener la atención, la memoria y las funciones cognitivas en buen estado.
Según el médico, cuando la falta de sueño se vuelve crónica las consecuencias pueden ser significativas. “Una persona que no duerme bien de forma crónica puede tener déficit de atención, problemas de memoria a corto plazo y cambios en el estado de ánimo”, señaló. Además, advirtió que el insomnio también puede tener repercusiones físicas importantes. “Puede llevar a presión alta, al aumento del azúcar en sangre, al estrés crónico y al aumento de cortisol, que también va a llevar al aumento de azúcar en sangre. Sería como un estrés maligno si se quiere”, explicó.
En el consultorio, Barissi precisó que son frecuentes las consultas por problemas a la hora de conciliar el sueño. El especialista señaló que en muchos casos el problema está vinculado a otras patologías o situaciones cotidianas de la actualidad. “El estrés genera mucha ansiedad, está generando depresión y está generando insomnio”, comentó, y agregó que también existen trastornos como la migraña que pueden provocar alteraciones del sueño.
En este sentido, explicó que muchas personas llegan al consultorio por insomnio sin advertir otros síntomas asociados. “La gente por ahí va por el insomnio y cuando uno consulta si tiene dolores de cabeza dicen que sí, que tienen dolor todos los días, pero lo normalizan”, detalló.
Barissi también remarcó que los hábitos modernos influyen en el descanso. “Hay mucha gente que se acuesta mirando el celular, pero la luminosidad de la pantalla disminuye la secreción de melatonina, que es la hormona del sueño”, afirmó, y recomendó evitar las pantallas al menos una o dos horas antes de acostarse para favorecer un descanso adecuado.
