jueves, 2 abril, 2026
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TEA en Misiones: la inclusión más allá de la niñez y el aula

Especialistas destacan la necesidad de ampliar la mirada sobre el Trastorno del Espectro Autista hacia la vida adulta y la autonomía, promoviendo accesibilidad en todos los ámbitos sociales. En Posadas, proyectos como la señalética con pictogramas buscan facilitar la orientación en espacios públicos.

En Argentina, aproximadamente el 86% de las personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD) por Trastorno del Espectro Autista (TEA) tiene entre 0 y 14 años, según datos difundidos por la Sociedad Argentina de Pediatría. Este porcentaje refleja una realidad presente en las aulas, donde equipos e instituciones escolares buscan constantemente alternativas pedagógicas para una enseñanza inclusiva.

Sin embargo, para la licenciada en psicopedagogía Fernanda Pedrozo, directora del Equipo Terapéutico Educar, esta cifra también evidencia un camino pendiente: la inclusión de las personas adultas con TEA, un grupo históricamente subdiagnosticado. «En el imaginario social todo está más relacionado con el niño con autismo, pero hay que saber que esos niños van a crecer y van a ser ciudadanos», evaluó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.

Pedrozo planteó la necesidad de ampliar el concepto de inclusión. «Cuando hablamos de inclusión, no hay que quedarse exclusivamente en el niño y en la inclusión educativa porque cualquiera de nosotros, como ciudadanos, necesitamos tener acceso a un montón de cosas. Deberíamos pensar en la accesibilidad de toda la población», completó.

Si bien el trabajo en equipo entre terapéutica y educación ha crecido en los últimos años, con el uso de agendas visuales y estrategias de anticipación, la profesional señaló que las barreras más importantes persisten fuera del aula. Actividades cotidianas como leer un cartel, hacer una compra o atenderse en un hospital pueden presentar dificultades.

El objetivo, según Pedrozo, debe ser que «un ciudadano independientemente de sus características, pueda ejercer sus derechos libremente en cualquier espacio». Esto incluye pensar el TEA como un diagnóstico posible en otras etapas de la vida y diseñar políticas públicas con la participación activa de adultos dentro del espectro.

En Posadas, una experiencia concreta en esta dirección es el diseño de señalética accesible, a cargo del equipo Educar y las fundaciones F.T. Misiones y Ñande Reko Ha. La iniciativa incorpora pictogramas en edificios del Poder Legislativo, hospitales y la vía pública para facilitar la orientación y comunicación. «Esto tiene que ver con que una persona pueda orientarse en el espacio de manera independiente», explicó Pedrozo, aclarando que el proyecto beneficia no solo a personas con TEA, sino también a quienes tienen dificultades en la lectura, niños, adultos mayores o personas que no conocen el idioma.

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