martes, 31 marzo, 2026
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Centros de discapacidad en Misiones enfrentan retrasos en pagos y una crisis operativa

Obras sociales y programas nacionales acumulan deudas de hasta cinco meses con prestadores del sector, poniendo en riesgo la continuidad de servicios esenciales para personas con discapacidad en la provincia.

En los centros de atención a personas con discapacidad de Misiones, la situación financiera se ha vuelto crítica debido a los atrasos en los pagos por parte de obras sociales y programas nacionales como Incluir Salud. Las deudas, que en algunos casos se extienden por cinco meses, amenazan la sostenibilidad de servicios diarios como acompañamiento educativo, estimulación temprana, rehabilitación y comedor.

Florencia Esquinazi, del centro Otawá de Posadas, y Amanda Álvarez, del centro CADIFU de Candelaria, relataron el impacto de esta demora. «Es una vulneración de derechos terrible, tremenda e inaudita», sintetizó Álvarez, quien señaló que desde la cámara del sector en el NEA se habla de «la crisis más profunda en 30 años».

Una particularidad que agrava el problema en este sector es que muchas de las prestaciones no pueden suspenderse, ya que son vitales para los concurrentes. «Hay beneficiarios que no tienen otra comida que no sea la que reciben con nosotros», explicó Álvarez.

La falta de pagos y la no actualización de los aranceles han creado un círculo vicioso. «Es un bucle descendiente que nos está apretando en todos los aspectos», describió Esquinazi. Esta incertidumbre financiera ha obligado a los directivos a recurrir a préstamos personales para cubrir sueldos y gastos operativos, una solución que reconocen como insostenible.

Las consecuencias se extienden más allá de los centros. Esquinazi detalló que el principal prestador de transporte para Incluir Salud en la región dejó de operar, lo que impide a muchas familias acceder a tratamientos. Además, la rotación de personal profesional se ha incrementado por la imposibilidad de garantizar los salarios, afectando la continuidad de los tratamientos.

La crisis impacta en toda la cadena: primero en los sueldos, luego en los insumos y finalmente en la capacidad de mantener los servicios y cumplir con obligaciones impositivas. «Es una secuencia de situaciones desgastantes», concluyó Esquinazi.

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