domingo, 29 marzo, 2026
InicioSociedadDolores Mallea: la arquitecta que esculpe el diseño en madera

Dolores Mallea: la arquitecta que esculpe el diseño en madera

En el corazón del barrio de Chacarita, donde antes predominaban galpones y talleres mecánicos, hoy se respira un aire distinto. Allí, en un espacio que estimula todos los sentidos con el aroma de maderas nobles y el sonido de herramientas, la arquitecta Dolores Mallea, conocida como Loli, da forma a sus creaciones. Su taller, bautizado Sur del Cruz, es el epicentro de una producción que fusiona diseño contemporáneo con un profundo respeto por el oficio ancestral de la ebanistería.

Un camino forjado entre campo y taller

La relación de Mallea con los materiales y la observación minuciosa tiene raíces en su infancia en Corrientes. Hija de un ingeniero agrónomo, acompañaba a su padre en largas caminatas por los campos, aprendiendo a leer las señales de la tierra, las plantas y los animales. «Esa experiencia me enseñó una forma de conocimiento que no está en los libros, sino en la percepción y la anticipación», reflexiona la diseñadora. Una habilidad que, según ella, encuentra un paralelo directo en el trabajo con la madera: entender el material, sus vetas y su comportamiento casi como un presentimiento que nace desde las manos.

De la arquitectura a la artesanía de autor

Su formación académica en la FADU-UBA le proporcionó, más que un título, una «formación de resistencia» que la preparó para navegar la complejidad del mundo laboral. Sin embargo, fue una pasantía en 2010 en un taller de Brooklyn, Nueva York, la que encendió la chispa definitiva. «Descubrí la posibilidad de construir con mis propias manos lo que diseñaba», recuerda. A su regreso a Buenos Aires, consolidó su aprendizaje y en 2014 estableció su taller permanente, donde cada pieza es pulida, torneada y ensamblada con dedicación artesanal.

Un material, infinitas escalas

Para Mallea, la madera es un universo de posibilidades. «Es más rápido convertirse en arquitecta que en carpintera», afirma. «La madera es una y mil cosas a la vez. Su escala y significado cambian radicalmente si uno vive en la ciudad o en el campo, si se dedica a la luthería, al mueble o a la construcción». Esta versatilidad se plasma en su obra, que abarca desde pequeños objetos como anillos y cepillos hasta luminarias, sillas, mesas y grandes tótems escultóricos.

Inspiración en el territorio y proyección internacional

Su investigación con materiales es profunda y su inspiración suele emerger del paisaje argentino. Una de sus series más reconocidas, los tótems, reinterpreta los mojones que demarcan la tierra en la provincia de Buenos Aires, reflexionando sobre los límites invisibles y las subjetividades que los cargan. Su trabajo ha traspasado fronteras, exhibiéndose en muestras de prestigio en Milán, Ciudad de México, y en instituciones como el Malba, la Fundación PROA y el Museo de Antropología de la capital mexicana.

Transmitir el oficio y construir comunidad

El compromiso de Mallea va más allá de su producción. La transmisión del conocimiento es un pilar fundamental, que ha llevado a contextos pedagógicos diversos, desde el Cranbrook Art Institute en Detroit hasta talleres en la Unidad 47 del Penal de San Martín. Además, su taller en Chacarita forma parte de un polo creativo que ha revitalizado la zona, compartiendo espacio con otros diseñadores, entre ellos Tasio Picollo, su marido, con quien forjó un vínculo que también comenzó con un diseño en madera.

Con una mirada que integra diseño, arte y artesanía, Dolores Mallea no solo crea objetos de una belleza singular, sino que reivindica el valor de un oficio milenario, demostrando que en la unión entre la mente creativa y el saber de las manos reside la posibilidad de dar forma a obras con alma propia.

Más noticias
Noticias Relacionadas