domingo, 29 marzo, 2026
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La polémica resurrección digital de figuras fallecidas

Durante una presentación reciente, los músicos Zeta Bosio y Charly Alberti proyectaron una imagen digitalizada de Gustavo Cerati, fallecido en 2014, creando la ilusión de una reunión del trío original de Soda Stereo. Este hecho no es un caso aislado, sino parte de una tendencia creciente que utiliza inteligencia artificial para simular la presencia de personas ya desaparecidas.

Una tendencia en expansión

El fenómeno de la resurrección digital ha ganado terreno en diversos ámbitos. En 2023, una campaña publicitaria en Brasil mostró a la cantante Elis Regina, fallecida en 1982, interpretando un tema junto a su hija. Paul McCartney, por su parte, empleó tecnología para rescatar la voz de John Lennon en una canción nueva. Incluso en el cine, personajes como la Princesa Leia fueron recreados digitalmente tras el fallecimiento de la actriz Carrie Fisher.

La tecnología al servicio del recuerdo… y el negocio

Más allá del espectáculo, existen aplicaciones que permiten a las personas interactuar con avatares de seres queridos fallecidos. Esta posibilidad, que para algunos puede ser un consuelo, para otros representa una frontera ética preocupante. La pregunta central es: ¿dónde se traza el límite entre el homenaje y la apropiación de una identidad?

El debate filosófico y psicológico

Especialistas en tanatología, como la doctora Elisabeth Kübler-Ross, han subrayado la importancia de aceptar la muerte como parte natural del ciclo vital. La negación de este proceso, argumentan, puede obstaculizar el duelo saludable. «La tecnología, en su intento de acercarnos a quienes hemos perdido, nos confronta con la ineludible realidad de su ausencia», señala Damián Tuset Varela, investigador de la Universidad Abierta de Barcelona.

Preguntas sin respuesta

La práctica plantea interrogantes complejos. ¿Tienen los vivos el derecho a utilizar la imagen de los fallecidos sin su consentimiento explícito? ¿Se respeta la identidad y el legado del artista al recrearlo digitalmente? ¿Estamos preparando, como sociedad, para distinguir entre el recuerdo genuino y la simulación tecnológica?

Mientras la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, la reflexión ética y legal parece ir a la zaga. La resurrección digital no es solo un truco de marketing o un efecto especial; es un espejo que refleja nuestra relación contemporánea con la finitud, el duelo y la memoria. El desafío reside en encontrar un equilibrio que honre a los ausentes sin negar la realidad irrevocable de su partida.

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