«Javier Milei celebra agresivamente una serie de éxitos«, tituló este jueves la prestigiosa revista británica The Economist su último artículo sobre Argentina, en el que hace una crónica de la apertura de sesiones ordinarias del domingo en el Congreso. Sin embargo, alerta por un crecimiento «de la preocupación por el empleo».
La publicación sostiene que el Presidente «ha tenido unos meses excelentes» y que por eso se esperaba «algo de jactancia en su discurso» del domingo. «También era una oportunidad para delinear una visión de estadista y tender puentes con potenciales nuevos aliados».
Sin embargo, The Economist dice: «En cambio, su éxito parece haber alimentado la arrogancia y la agresividad. A pesar de haber prometido el año pasado moderar los insultos, Javier Milei gritó a sus rivales peronistas, que lo interrumpieron con frecuencia, llamándolos ‘asesinos y ladrones’, ‘golpistas’ y ‘cavernícolas'».
Según la revista, Milei disfrutó sus chicanas y destacó la frase del Presidente, cuando dijo “me encanta hacerlos llorar”, en relación a la oposición.
«Esto resume bien las dos caras de Milei: sus reformas liberalizadoras, firmes y en muchos casos sensatas, suelen ir acompañadas de una retórica enojada y, a veces, paranoica, incluso cuando atraviesa un momento político favorable. Ha logrado aprobar una gran cantidad de leyes, la economía está creciendo y el Banco Central finalmente comenzó a acumular reservas internacionales, algo que los inversores reclamaban desde hace tiempo. La principal preocupación ahora es si la economía está generando suficientes empleos de calidad», alerta.
The Economist destaca la aprobación de la reforma laboral como «el mayor logro» en la serie de las últimas victorias legislativas.
«Los cambios abaratan el costo de despedir trabajadores y establecen mayor claridad sobre las indemnizaciones. Esto debería reducir el auge de largos litigios judiciales que dejan a las empresas sin certeza sobre cuánto deberán pagar si despiden a alguien», describe la revista.
La publicación destaca la suma de reservas y dice que el Gobierno quiere volver a acceder a los mercados internacionales para refinanciar su deuda. «Sin embargo, parece molesto porque las tasas de interés que debería pagar no han bajado tanto como esperaba», acota.
«Funcionarios han sugerido recientemente, con cierto tono agrio, que por ahora existen opciones de financiamiento más baratas que acudir a los mercados globales. Aun así, pronto volverán a seducir a inversores en un evento en Nueva York denominado Argentina Week. Por ahora, las altas tasas que probablemente enfrentaría el país sugieren que los mercados no están totalmente convencidos sobre la velocidad de acumulación de reservas ni sobre el régimen cambiario», opina.
Sobre el futuro, para The Economista, «a pesar de la presión de los inversores, el Gobierno no parece tener prisa por liberar completamente el tipo de cambio, por temor a movimientos bruscos» y sostiene que las tasas de interés siguen siendo altas y volátiles. «Esto se debe en parte a una comunicación poco clara de la política monetaria. También influye que Argentina apunta a controlar la cantidad de dinero en circulación, en lugar de manejar tasas de interés como hacen la mayoría de los países desarrollados».
La revista destaca como logro la baja de la inflación y el crecimiento de la economía. Pero advierte que la recuperación es desigual, con una industria en baja y sectores en alza como el agro y la energía que no generan tanto empleo. «De hecho, la recuperación económica se produjo con niveles más bajos de empleo formal asalariado». Y agrega que se ve el reemplazo de empleo registrado por trabajo independiente «peor pago o informal»
Señales de descontento
«En general, los votantes que respaldaron con fuerza a Milei en las elecciones legislativas de octubre siguen apoyándolo. Aunque su aprobación bajó ligeramente, sigue por encima de la que tenían los dos presidentes anteriores en este mismo punto de sus mandatos».
Sin embargo, The Economist aclara que «comienzan a aparecer señales de descontento» y menciona la huelga contra la reforma laboral. Y cree que «el lenguaje agresivo del presidente podría convertirse en un problema si el panorama económico se deteriora».
Y destaca la frase de Milei, que dijo. “Las nuevas industrias compensarán con creces la demanda de trabajo perdida por las viejas industrias.
«Su futuro político puede depender de cuán rápido ocurra ese proceso», concluyó el artículo.
NE.
