La creencia de que colocar imanes en la puerta de la heladera aumenta el consumo eléctrico persiste en algunos hogares. Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España y fabricantes de electrodomésticos señalan que no existe base técnica que respalde esta afirmación, ya que los imanes no interfieren en el funcionamiento del aparato ni modifican su gasto energético.
Desde hace años, algunas personas evitan colocar imanes en la puerta de la heladera por considerar que podrían elevar la factura de la luz. La duda se basa en la idea de que el campo magnético de estos objetos podría alterar el funcionamiento del electrodoméstico y obligarlo a consumir más energía.
Tanto la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) como fabricantes del sector coinciden en que esta preocupación no tiene fundamento técnico. Explican que el campo magnético de los imanes es débil y no incide en el rendimiento ni en el consumo de la heladera.
Los imanes son elementos pasivos: no producen calor ni interactúan con los componentes internos del aparato. Su presencia en la puerta no obliga al compresor a intensificar su actividad para mantener la temperatura, por lo que el gasto energético se mantiene estable con independencia de los objetos colocados en el exterior.
Aunque no existe impacto en el consumo eléctrico, la acumulación de muchos o el uso de piezas de gran peso puede generar efectos mecánicos. El exceso de carga podría acelerar el desgaste de las bisagras o deteriorar el acabado exterior de la puerta con el paso del tiempo.
Este posible desgaste no guarda relación con un aumento del consumo energético. El motor y los sistemas internos operan con normalidad, sin variaciones en su eficiencia debido a la presencia de imanes.
Los factores que sí inciden en el gasto eléctrico están vinculados al uso diario de la nevera:
Estas prácticas pueden incrementar el consumo energético y afectar el rendimiento del electrodoméstico, a diferencia de los imanes colocados en la puerta.
Por María Camila Salas Valencia
