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El director de Jurassic World: El reino caído filmó la tragedia de los Andes, y va rumbo al Oscar

El director cinematográfico español Juan A. Bayona estuvo en Buenos Aires para promocionar La sociedad de la nieve, su quinto largometraje, en el que recrea la tragedia área de los Andes, ocurrida en 1972, y cómo unos pocos sobrevivieron dos meses en condiciones más que hostiles. Producida por Netflix, es candidata por España para la próxima edición de los premios Oscar, acaba de ser nominada al Globo de Oro en ese rubro y se estrena este jueves en cines y a partir del 4 de enero podrá verse en la plataforma del gigante del streaming.

“Quiere que lo llamen por su primer nombre, Juan”, advierte uno de los encargados de prensa que pueblan el coqueto salón del meeting room de un hotel cinco estrellas de Recoleta. La ambientación cálida con flores, la mesa dulce para la prensa, y el ejército de asistentes de producción pendientes de las pantallas de sus celulares, contrasta con las circunstancias extremas de aislamiento en las cuales fueron rodadas las escenas del filme.

Mientras la espera se transita, un enigma viene a la mente. ¿Se habría dedicado Bayona a la dirección si su padre no le hubiera inoculado la pasión por el cine? Él y su hermano gemelo Carlos provienen de una familia sencilla; mamá costurera, papá pintor e instalador de marquesinas en cines de Barcelona.

“¿Cómo te llamas?”, pregunta al cronista con seductor acento español cuando aparece con rostro franco, distendido y cordial a la hora de abrir el diálogo. “Me fascinan no solo las películas sino todo lo que envuelve al cine, hacer la fila, verlas de manera colectiva. Recuerdo el primer plano de Christopher Reeves volando en Superman, de Richard Donner, en un cine de Barcelona que ha cerrado hace poco. Para alguien que vivía en la periferia ir al centro era todo un programa”, afirma y revela la incógnita que nos habíamos planteado.

J.A. Bayona, en pleno rodaje de su quinto largometraje. Fotos NetflixJ.A. Bayona, en pleno rodaje de su quinto largometraje. Fotos Netflix-¿Qué significa el cine en tu vida?

-Cuando era pequeño pensaba que podía volar, y veía películas donde los personajes volaban. Y que detrás de las ventanas había monstruos, y vendría Jack Nicholson con un hacha y destrozaría la puerta de mi habitación. Es decir, hay un sentido de que el cine te habla de una forma más directa, como entiendes tú el mundo cuando eres niño. Después, cuando eres mayor, empiezas a usar esa ficción para defenderte. Yo creé todo un mundo donde disfrutaba de las películas. Después hice cine y ahora me defiendo y me gano la vida como director. El cine me ha servido para entender la vida, articularla mejor y para defenderme en ella.

-¿Tu padre desató la pasión por las películas?

-Él también era muy cinéfilo, realmente veíamos mucho cine juntos. De chico nos llevaba a mi hermano y a mí. Recuerdo que un clásico que me impactó fue Tarzán en Nueva York, con Johnny Weissmuller.

El director español Juan Antonio Bayona pasó por el reciente Festival de Cine de Mar del Plata. Foto EFEEl director español Juan Antonio Bayona pasó por el reciente Festival de Cine de Mar del Plata. Foto EFEA los 48 años, Bayona se ha transformado en una versión contemporánea del mítico Rey Midas: todo lo que filma lo transforma en oro. Comenzó a los 20 dirigiendo videoclips musicales y le siguieron un par de cortometrajes. Debutó en cine con la inquietante El orfanato (2007), protagonizada por Belén Rueda y producida por su mentor Guillermo del Toro. Fue un éxito de taquilla al igual que los siguientes largometrajes.

“Lo conocía de festivales donde me hacía pasar por periodista. Gracias a la radio del centro cívico de mi barrio iba a los pases de prensa. Entablamos una relación de amistad en que le fui mostrando mis primeros trabajos, y una noche, en cena con Santiago Segura, me preguntó qué iba a hacer. Una de terror, le dije. Se metió y consiguió la financiación”, recuerda sobre la gestación del proyecto que le valió el premio Goya como director novel.

Le seguiría la explícita y esperanzadora Lo imposible (2012), donde contó, desde el ángulo real de una familia integrada por Naomi Watts, Ewan McGregor y un adolescente Tom Holland, el devastador tsunami ocurrido en el océano Índico. El filme le dio a su protagonista femenina la posibilidad de estar nominada al Oscar en su rubro, y obtuvo cinco premios Goya.

«La sociedad de la nieve» no se rodó en los Andes, sino en Sierra Nevada, Granada.La trilogía de las relaciones madre-hijo culminaría con Un monstruo viene a verme (2014), con Felicity Jones, Sigourney Weaver y la voz de Liam Neeson como el árbol que cobra vida. Es la historia de un niño que para sobrellevar la enfermedad terminal de su mamá intenta superar miedos con la ayuda de un ser sobrenatural.

De España a Hollywood

Tras rechazar dirigir secuelas de las populares Crepúsculo y Los juegos del hambre, fue convocado por su admirado Steven Spielberg para Jurassic World: El reino caído (2018), quinta de la saga, con Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, y Jeff Goldblum. “Las películas de Spielberg me ayudaron mucho a entender el mundo. Comparto su visión del cine y de la vida”, afirmó en la Master Class que brindó en el Festival de Cine Internacional de Mar del Plata, donde recibió el Astor a la trayectoria.

Bayona cuenta cómo fue dirigir a los actores en Bayona cuenta cómo fue dirigir a los actores en «Jurassic World: El reino caído». Foto Archivo Clarín-¿Qué significó trabajar con esos actores?

-La primera vez que te sientas con ellos se imponen mucho porque tienes la imagen de estrellas de Hollywood. Después, en el momento que empiezas a hablar del personaje, importa más la película que todo eso. Te dejan de intimidar rápidamente. Porque el primer acercamiento es un poco intimidante, pero luego, en cuanto empiezas a hablar del trabajo, es lo que más importa. Ahí desaparece la figura para empezar a hablar con el actor.

-¿Fueron permeables a tus indicaciones?

-Sí, además, te he de decir que he tenido mucha suerte con todos los que trabajé. Nunca he tenido una mala experiencia con ninguno. Lo escuchas de colegas que sí, pero yo con ninguno.

Un jovencísimo Tom Holland, Bayona y la británica Naomi Watts durante el rodaje de Un jovencísimo Tom Holland, Bayona y la británica Naomi Watts durante el rodaje de «Lo imposible», en Alicante. Foto EFE Durante diez años se obsesionó con el proyecto de llevar adelante La sociedad de la nieve, basada en el libro homónimo del periodista uruguayo Pablo Vierci, quien, en 2018, a 35 años de la tragedia, tuvo encuentros con los sobrevivientes con la idea de contar la historia desde el punto de vista de los que murieron. “Me impresionó mucho porque ponía vida interior a unos hechos que yo había visto antes en el cine, pero no con ese nivel de influencia. A ese nivel humano filosófico, casi existencialista, que hace que la esfera de la influencia de la historia fuera mucho más grande que la de los hechos, que es la que se había repetido en las películas previas y en los documentales”, cuenta.

La película, una superproducción que costó 70 millones de dólares, es imponente desde lo visual sin dejar de lado la conmovedora unión de ese grupo de seres humanos y cuenta con un elenco argentino-uruguayo en el que se destacan Enzo Vogrincic (interpreta a Numa Turcatti), Agustín Pardella (Nando Parrado), y Matías Recalt (Roberto Canessa).

-¿Cuántas veces reescribiste el guion?

-Muchas (sonríe). Cada vez que reducíamos el libro de Vierci a un guion, cometíamos el error de reducirlo a acciones y diálogos, pero lo que realmente necesitábamos era un ángulo que le diera un nuevo sentido al relato. Ahí fue cuando me dirigí a lo que más me impactaba del libro que eran las conversaciones que había entre los vivos y los muertos. Había que darle forma cinematográfica a esa conversación y establecer un punto de vista que le diera a los supervivientes la posibilidad de darles voz a los muertos con sus testimonios.

«La sociedad de la nieve» se rodó a 2.000 metros de altura.-En tu visión hay sensibilidad y sentimiento, sin caer en el morbo. ¿Por qué elegiste contar de esta manera?

-Creo que esta historia ahonda en la oscuridad del relato para afirmar la vida. No se la puede entender sin hablar del sufrimiento y sin hablar de la muerte, aunque es una película sobre la vida. Hacía falta encontrar un ángulo, un punto de vista que realmente expresara la historia desde los dos lugares, buscando un puente, una conexión entre la vida y la muerte.

Me acordé un poco de Hitchcock cuando dice que al protagonista de una película no se le puede matar nunca, porque el público se sentiría estafado. Yo también me sentiría estafado si subiera un avión y me estrellara en Los Andes, entonces creo que lo bonito de esta historia era darle la oportunidad de “estafar al público”, para después seguir la historia a través de otros personajes, porque eso es lo que hicieron los protagonistas, darse en vida para que el otro pudiera llegar.

Bayona, en pleno rodaje. Bayona, en pleno rodaje. «No se la puede entender sin hablar del sufrimiento y sin hablar de la muerte, aunque es una película sobre la vida».Filmada durante la pandemia, de la manera más realista posible, con escenas que transcurren en la montaña, rodadas en la Sierra Nevada de Granada, fue un trabajo logístico infrecuente. Con los restos del fuselaje del avión que reproducían el accidente a más de 2.000 metros de altura, resultó todo un desafío filmar sin usar grúas y travelling. Esto impactó en el equipo y los actores que terminaron ofreciendo una labor casi cercana al documental.

“Tengo mucha felicidad porque estoy muy orgulloso de todo el trabajo que ha hecho el equipo y los actores. Tenemos el apoyo de los colegas de la Academia de Cine y el lujo de representar a España en los Oscar. Pero la propia película en sí, más allá de la felicidad que nos da ser seleccionados, es el premio”, resume.

Habrá que esperar a enero para saber qué sucede con el Oscar, pero el pronóstico indica que no sólo podría estar compitiendo como mejor película internacional, sino que también varios rubros (actuación, fotografía, música) están en condiciones de merecer una nominación al Oscar.

POS

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