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«Miedo a Milei Presidente»: Patricia Bullrich y Sergio Massa apuntan a la pérdida de votos del libertario para meterse en el balotaje

«Se está cayendo Milei». Realidad o deseo, tanto en el campamento de Patricia Bullrich como  en el de Sergio Tomás Massa, creen -a pocas horas de terminada la campaña de cara a la elección general- que las ideas y las últimas propuestas del equipo de La Libertad Avanza penetraron en votantes que habían optado anteriormente por Juntos por el Cambio o por las diferentes opciones electorales del peronismo. Y que el factor «miedo» podría modificar conductas en las horas previas a llegar al cuarto oscuro.

Confusión sobre la Dolarización, venta de órganos, opción de renunciar a la paternidad (como dijo la postulante Lilia Lemoine), un candidato de importancia vendiendo dólares como un «arbolito», la idea romper relaciones con el Vaticano y no tener más vínculo con países como Brasil (el principal socio comercial) y China, completan un combo de ideas y actitudes del elenco de Javier Gerardo Milei que habrían dejado al desnudo que el libertario no puede evitar un grado de improvisación y desmanejo de una fuerza política frágil y sin poder real que debería hacerse cargo -ni más ni menos- que de una administración nacional.

Párrafo aparte merece la aparición cruda y sin ocultamientos de Luis Barrionuevo, el perenne dirigente sindical gastronómico quien no solo confirmó de boca propia que fiscalizará para Milei, sino que nutrió de micros con cartelería de UTHGRA (su sindicato), los alrededores del coquetísimo estadio Movistar Arena. A esa incomodidad tanto para vecinos como para algunos concurrentes al acto, se debe sumar que varios militantes barrionuevistas blanquearon ante los micrófonos de Crónica TV que eran hinchas de Chacarita (el club de Barrionuevo) y que votarían a Massa, fieles a su pedigree peronista: la casta nunca tiene miedo.

Además, la «campaña del miedo» del oficialismo sobre el costo del transporte, las tarifas, la nafta y las dudas sobre la educación pública, podría haber calado en algunos votantes que no quieren un sacudón en sus vidas sino cierta previsibilidad, aún en medio de los padecimientos actuales en materia económica y social.

De acuerdo a esto, tanto en el peronismo como en Juntos por el Cambio confían en recuperar votos perdidos: en el primer caso, por decepcionados con el gobierno de Alberto Ángel Fernández y por la marcha de la economía pero que podrían ver a Milei como algo muy peligroso e imprevisible. Y en la fuerza de Bullrich, el enojo por el internismo del PRO y la UCR en sus simpatizantes ya quede relegado a manos de no apostar por una experiencia nueva pero cuyo éxito hoy asoma como mínimo, incierto.

Como contó Guido Carelli Lynch en Clarín, para un dirigente de peso del kirchnerismo, Massa -con anuncios- asumió el lugar vacante de liderazgo y autoridad que Alberto Fernández no pudo o no supo ocupar.

Otro funcionario nacional de relevancia afirma que «Sergio terminó penetrando como candidato del peronismo». Un ministro nacional visitó la semana pasada una constructora en el interior de la provincia de Buenos Aires: allí, los 10 trabajadores aceptaron la charla con el funcionario de su mismo pueblo. Uno describió el panorama: «Acá siempre fuimos peronistas. Pero en agosto, todos lo votamos a Milei». El ministro enrojeció. «Pero tranquilo, esta vez votamos de nuevo al peronismo», lo quiso agradar. Un par de caras de los trabajadores hicieron una mueca, tal vez no de acuerdo con el cambio de voto para la elección de este domingo. La charla acabó con la descripción de que el sueldo actual a la mayoría, los obliga a pedir un adelanto de sueldo a partir de la tercera semana del mes. Y que eso, nunca les había pasado con un gobierno de tinte peronista.

En Juntos por el Cambio, confían en entrar en el balotaje gracias a una victoria holgada en la Ciudad de Buenos Aires. Y en elecciones mejores que en las PASO en Santa Fe, Córdoba , Corrientes, y Entre Ríos. Y que en Jujuy, San Juan, San Luis, Chubut y Neuquén se van a imponer por sobre Unión por la Patria. Pero todo se resume en la diferencia en que el peronismo logre en la provincia de Buenos Aires. Allí se da un doble escenario: primero, que el caso Insaurralde y «Chocolate» Rigau, hayan mellado al peronismo y modifique votos en la elección general. Pero respecto de los municipios (donde los vecinos miran más la realidad zonal que la política nacional), la existencia de un candidato de Milei le garantiza a mucho caudillo peronista, poder alzarse con su distrito.

El caso Ituzaingó es un ejemplo para los cambiemitas: este jueves, circularon carteles en ese distrito donde Pablo Descalzo (hijo del histórico alcalde Alberto Descalzo) busca ganar. «Cuando el peronismo perdió en Morón, echaron a cientos de compañeros y compañeras: ¡Que no pase lo mismo en Ituzaingó! Massa-Axel-Pablo Descalzo», rezan los volantes que denunció Gastón di Castelnuovo, joven dirigente que es candidato a intendente en Ituzaingó por Juntos por el Cambio.

Afiches de campaña del Afiches de campaña del «miedo» en ItuzaingóDe todos modos, ya con la veda electoral vigente, los análisis se serenan y se concuerda (en ambas fuerzas) en que los comportamientos electorales son muy pasionales. Y que eso, no lo registra ninguna encuesta (hoy totalmente desacreditadas) y mucho menos, dirigentes que se bajan de sus confortables autos para auscultar el humor social. El domingo, tarde, se conocerá la única verdad, que es la única realidad.

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