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Tuvo cáncer de mama, se curó y ahora ayuda a personas en tratamiento

lunes 16 de octubre de 2023 | 19:10hs.

Alicia Susana Pretóli fue diagnosticada con cáncer de mama en el período en el que vivió en Rosario, Santa fe en el año 2014. En el transcurso de su tratamiento tuvo el acompañamiento de Lalcec y al regresar a su ciudad natal de Posadas, decidió buscar al grupo de voluntarias para unirse y ayudar a resaltar que hay cura para esta enfermedad oncológica.

Precisamente, hace siete años la mujer detectó un pequeño nódulo en una de sus mamas. “Me pareció algo raro en mi cuerpo y automáticamente terminé de bañarme, llamé a mi ginecóloga y le conté lo sucedido. Ella me dijo que rápidamente vaya al consultorio porque allí estaba también el médico mastólogo”.

Entre la incertidumbre de lo que podía ocurrir, el especialista también notó algo raro y le derivó a que se realice varios estudios que llevaron al inesperado diagnóstico de cáncer.

“Fue un momento angustiante, creo que las personas que están atravesando algún tipo de situación especial o que se descubren algo en las mamas, que nunca vayan solas a una consulta con un especialista. Ante diagnósticos como estos, uno queda paralizado del miedo porque la palabra cáncer se asocia con muerte y no es así porque tiene cura y el ejemplo claro es el mío”, dijo la posadeña voluntaria de Lalcec.

En esa oportunidad, le acompañaron y entraron juntas al consultorio, su amiga y su hija. Fue al recibir el resultado de tantos estudios cuando se enteró del diagnóstico. “Quedé paralizada de miedo, salimos del consultorio y mi hija me invitó a comer algo o tomar un café. Le dije que volvía caminando a mi casa y caminé cuatro cuadras y se me nubló todo.

Me tomé un taxi, lo único que me acuerdo fue que me tocó un chico amoroso, lamentablemente no recuerdo su nombre y le comenté que estaba perdida pero le detallé la dirección de mi hogar”, relató Alicia acerca del difícil momento en que se enteró que tenía cáncer.

Asimismo, le pidió al conductor que no tome calles o avenidas que le lleven directo a su casa y le mencionó que acababa de enterarse de un diagnóstico. En tanto, destacó la amabilidad del joven que la acercó tal cual lo pidió Alicia. A partir de ahí, fue un tratamiento largo y duro, según expresó la mujer.

“Mi mensaje es de esperanza, que por más que el diagnóstico sea tan feo y tan chocante cuando te lo dicen a que no tengan miedo y se enfrenten. Cuanto antes empieces tu tratamiento, por supuesto que la curación va a ser también de otra manera y el tratamiento va a responder de otra manera”.

Para combatir la enfermedad, Alicia se realizó unas diez sesiones de quimioterapia y 60 de rayos X. Con la segunda quimio, perdió todo su cabello, las cejas y las pestañas. Pese a las barreras que el tratamiento oncológico presentó nunca perdió la fe, se maquillaba todos los días y lucía distintos pañuelos o turbantes.

“Por supuesto lloré mucho porque es muy angustiante. Le pedí a Dios que quería vivir porque quería estar con mi hija, tenía proyectos para hacer cosas, soy trabajadora y muy inquieta. Fue un tratamiento largo porque las quimios se hacen cada 21 días. Siempre tuve una fe muy profunda en Dios y aconsejo que en momentos como esos, que cada uno se aferre a su fe, más allá de la religión”, mencionó.

Después de todo el proceso doloroso, llegó un momento de alegría y felicidad cuando se enteró que ya no tenía cáncer. Actualmente realiza sus chequeos anuales en el Instituto Misionero del Cáncer.

Voluntaria en Lalcec

Aun estando en Rosario cursando la enfermedad, necesitaba turnos para las distintas especialidades ya sea controles, biopsia, tomografía, un centellograma y no se conseguía. Entonces decidió acercarse a la sede de Lalcec para una mamografía y ecografía. Según resaltó, la atención fue muy buena, consiguió turnos a la brevedad y logró atenderse al día siguiente ya que la liga tiene un tomógrafo propio en esa provincia.

“Cuando volví a Posadas, busqué para ver si Lalcec estaba acá también y les ofrecí mi ayuda y colaboración para lo que necesitaban. Desde el 2015 soy voluntaria y estoy contenta porque nosotros ayudamos a la gente que no tiene obra social, le conseguimos los turnos en un sanatorio con especialistas y esa parte que no puede pagar esa persona, paga el Lalcec”, expresó.

De la misma forma, agregó que es muy gratificante acompañar e insistir en que un tratamiento y diagnóstico a tiempo llevan a la cura. “Yo estoy sana, estoy bien, sigo trabajando y hago infinidad de cosas. Perdí el miedo a casi todo porque después del cáncer, me fortalecí. Recomiendo que a partir de los 40 años todas las mujeres se hagan una mamografía, unos estudios ginecológicos y la que tenga un diagnóstico de cáncer que recurra al médico y comience el tratamiento cuanto antes. Que tenga confianza total en su médico, que se realice el tratamiento al pie de la letra y que se aferre a su fe”, concluyó Alicia.

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