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Lionel Messi y lo que no se vio de su último partido en el PSG: el yeso de Ciro, el guiño de Mbappé y el blooper de la foto

A pesar de los festejos por el campeonato, el argentino fue abucheado por los hinchas. Salió a la cancha con sus hijos y no apareció en la imagen final con el trofeo.

Hubo una fiesta en París. Pero no fue en honor a Lionel Messi, el mejor jugador de la historia que le regaló al PSG dos temporadas de su fútbol, en las que disputó 75 partidos e hizo 32 goles y dio 35 asistencias. En la ciudad del amor, el argentino solo recibió cariño cuando llegó, aquel 10 de agosto de 2021 en el que una multitud lo escoltó por las calles de la capital francesa.

Pero esa pasión duró lo mismo que un amor de verano, porque el 22 de marzo del año pasado fue silbado por primera vez tras la eliminación con Real Madrid en la Champions. Y ayer la celebración preparada para después del partido con el Clermont, que le propinó al campeón de la Ligue 1 una derrota histórica, tuvo como homenaje la conquista del undécimo torneo local y también el apoyo a Sergio Rico, el arquero que lucha por su vida en Sevilla.

Pero para Leo, en cambio, hubo indiferencia de la dirigencia y algunos abucheos de los hinchas dentro de la cancha especialmente cuando falló un gol de esos que no suele fallar. En todo caso, se salvó del incómodo momento de gritar un gol ante hinchas que ya no lo quieren.

La sonrisa se dibujó en el rostro de Messi, eso sí, cuando piso el césped del Parque de los Príncipes por última vez. De la mano de Ciro (lució un yeso en su brazo, se desconoce el motivo) y Mateo, sus hijos menores, y con Thiago, el mayor, como guardaespaldas, sonrió como hacía tiempo no lo hacía en París, donde una porción de hinchas lo señaló como el enemigo íntimo del club por no llevarlo a la conquista de la Orejona, esa obsesión de los parisinos que en las dos temporadas en las que estuvo el argentino disputó grandes fases de grupo pero fue eliminado en el primer mata-mata.

Dos horas antes, a través de las redes sociales, PSG le había agradecido al «siete veces Balón de Oro» los dos títulos de Ligue 1 y el Trophée des Champions y había destacado que con su camiseta Leo «escribió su nombre nuevamente en los libros de historia al marcar su gol 496 en las cinco ligas principales de Europa, estableciendo así otro récord increíble».Pero todo quedó en un papel (o en una web, si se quiere ser preciso).

Messi junto a sus hijos y la novedad: Ciro lució un yeso en el brazo. Foto: FRANCK FIFE / AFP.

Messi junto a sus hijos y la novedad: Ciro lució un yeso en el brazo. Foto: FRANCK FIFE / AFP.

Los primeros abucheos hacia el argentino aparecieron por un remate desviado a los 30 minutos de un primer tiempo que el local ganaba 2 a 0 por el cabezazo de Sergio Ramos -que llegó como Messi, libre y en el mismo mercado de pases, y confirmó su desvinculación esta semana- y el penal de la estrella francesa (y solo cuestionado cuando amagó con irse al Merengue) Kylian Mbappé.

Mientras PSG sufría los desajustes de su última línea y las imprecisiones de sus defensores, lo que desembocaba en el empate del Clermont por los goles de Johan Gastien y Mehdi Zeffane y en un penal (mal sancionado) errado por Grejohn Kiey, la lupa estaba puesta sobre el campeón del mundo con la Selección Argentina en Qatar.

El Parque de los Príncipes estalló contra él a los 8 minutos del segundo tiempo, cuando Mbappé el sirvió el gol tras desprenderse por la izquierda pero en su intento por colocarla arriba en el primer palo la mandó por arriba del travesaño.

En cambio, no despertó el mismo enojo que Kiey se colara entre la espalda de Sergio Ramos y El Chadaille Bitshiabu para darle al Clermont la primera victoria de su historia frente PSG.

Aquel puñado de hinchas que se pusieron la camiseta con el dorsal 30 en la espalda para asistir a la última función de Messi en París le rezaron a santos desconocidos en la última jugada del partido, cuando su ídolo se paró frente a la pelota para una nueva oportunidad de tiro libre. Desde una posición difícil que exigía precisión y potencia, el rosarino logró darle a su remate la primera cualidad pero no la segunda, lo que ayudó a que el arquero Mory Diaw descolgara la pelota del ángulo. Allí culminó la ilusión de un final cinematográfico de la aventura -llena de piedras- de Leo en París.

Recién media hora después del pitazo final, la sonrisa en el rostro de Messi volvió cuando se reencontró en el túnel con Neymar, el amigo que lo recibió hace 22 meses pero con el que poco pudo jugar por las recurrentes lesiones del brasileño. Las cámaras lo enfocaron mientras charlaban con Christophe Galtier, el técnico que en la última conferencia de prensa reconoció que había tenido el «privilegio de dirigir al mejor jugador de la historia del fútbol» y que también tiene las horas contadas en París.

Paris Saint Germain, campeón. Messi ni se preocupó por aparecer en la foto y quedó tapado detrás de sus compañeros en el PSG. Foto: EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON.

Paris Saint Germain, campeón. Messi ni se preocupó por aparecer en la foto y quedó tapado detrás de sus compañeros en el PSG. Foto: EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON.

Ni en la foto de los “Campeones de Francia 2023” que se tomó después del show de luces y fuegos artificiales quedó Messi en un lugar destacado; por el contrario, en la imagen que dio la vuelta al mundo su silueta apenas se distingue detrás de Marquinhos y del trofeo de la Ligue 1.

Eso sí, en el vestuario Messi sonrió cuando Mbappé le tiró un elogio en forma de video para sus redes sociales: «Lionel Messi, siete balones de oro, está aquí», le tiró el francés, que extrañará sus asistencias.

Quien fue ídolo en Barcelona, dijo adiós en París sin brillar ni marcar en su despedida, en una temporada en la que igualmente dio 16 pases gol y se coronó como el mejor en ese rubro. En un futuro que se mantiene incierto se merece mejor suerte.

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