Asado y potrero: dos economistas explican por qué de la Argentina salen cracks de fútbol

Un trabajo de la Universidad de San Andrés analiza el vínculo entre el consumo de carne y el desarrollo cognitivo. Diego Maradona, Lionel Messi, Pelé, Ronaldhino, Neymar y Luis Suárez son algunos de los ejemplos de los futbolistas que desde Sudamérica se convirtieron en leyendas en este deporte.  ¿Por qué Argentina, Brasil y Uruguay son una cantera de…

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Un trabajo de la Universidad de San Andrés analiza el vínculo entre el consumo de carne y el desarrollo cognitivo.

Diego Maradona, Lionel Messi, Pelé, Ronaldhino, Neymar y Luis Suárez son algunos de los ejemplos de los futbolistas que desde Sudamérica se convirtieron en leyendas en este deporte. 

¿Por qué Argentina, Brasil y Uruguay son una cantera de cracks? El economista Martín Rossi, doctor en Economía y vicerrector de la Universidad de San Andrés, buscó darle respuesta a esta pregunta a través del paper Making Maradona que desarrolló junto con  Christian Ruzzier, doctor en Economía por la Toulouse School of Economics.

El trabajo analiza la causalidad entre el consumo de carne, la destreza futbolística y los niveles de pobreza en los que surgen estos jugadores.

“Empezamos a buscar cuáles son los futbolistas más destacados de la historia y vimos que Argentina, Brasil y Uruguay están desproporcionadamente sobrerrepresentados en la distribución mundial de talento”, explica Rossi.

“La mayoría de los jugadores destacados de Brasil son de la zona gaúcha, de San Pablo y sus alrededores, y en Argentina y Uruguay son de la zona pampeana. Lo que tiene de especial esta zona es que los pobres comen carne. Y empezamos a trabajar sobre esta hipótesis”, explica.

“La carne aporta proteínas y eso permite desarrollar habilidades cognitivas. Y el futbol no es solo correr, requiere pensar rápido, hacer conexiones. Messi es super inteligente”, cuenta Rossi en un episodio el podcast Al ángulo, desarrollado por el economista Diego Bossi.

El estudio relevó información sobre los 59 jugadores que fueron nominados al Balón de Oro entre 2016 y 2019 y detectó que 28 de estos jugadores fueron criados en familias de ingresos bajos o medios bajos en países con alto consumo de carne.

En Argentina la carne es más barata que en otros países. El kilo promedia los US$ 6 al dólar oficial y los US$ 3 al MEP, mientras que en Brasil llega a US$ 8, en Uruguay a US$ 10, en Paris y Nueva York ronda los US$ 20 y en Shangai, los US$ 13, según un informe de AZ Group.

El consumo de carne vacuna viene cayendo en las últimas década en el país. Llegó a 90 kilos per capita en la década del 70 y hoy está en 47 kilos. Detrás de esta merma está el empobrecimiento de la población y también los cambios de hábito de consumo. De hecho el consumo de cerdo en los últimos quince años se triplicó: pasó de 5 kilos per capita a a los 16 kilos actuales.

También creció el consumo de pollo, que hoy con 46 kilos por persona al año prácticamente empareja al de carne vacuna. Así los últimos datos indican que los argentinos consumen 118 kilos al año, incluyendo vaca, pollo, cerdo, pescado y cordero.

La clave del desarrollo cognitivo A partir de la conexión entre el consumo de carne y el desarrollo cognitivo podría concluirse que debería haber más cracks en los países ricos, donde el consumo de carne es más alto.

Pero la carne no es el único factor para desarrollar talento futbolístico. “El costo oportunidad del tiempo es mucho mayor para los ricos que para los pobres”, dice Rossi. Y explica que las personas de clase alta al decidir que hacer con su vida y su tiempo tienden a elegir ir a la universidad, mientras que “para una persona pobre el costo oportunidad del tiempo es mucho más bajo, se puede pasar el día pateando una pelota. Pueden pasar horas en el potrero, mientras las clases altas destinan ese tiempo a otras actividades”.

“Argentina, el sur de Brasil y Uruguay tienen esta mezcla que probablemente sea única en el mundo: la gente pobre consume carne, cosa que no es común en otros lugares del mundo. Esta clarísimo que los pobres comen mucha menos carne que los ricos, pero relativo a los pobres de otros lugares, acá comen más”.

“La vinculación potrero asado hace talento, lo que no significa que si comes mucho asado vas a tener talento”, aporta Diego Bossio.

Rossi adelanta que están estudiando si el consumo de carne puede explicar la movilidad social. “Si naces pobre y estás mal alimentado no podés desarrollar tus capacidades cognitivas y eso te pone un límite. Las capacidades cognitivas son necesarias para desarrollarse socialmente. Por el consumo de carne entre los pobres, esa condición necesaria se cumple, aunque esto no quiere decir que van a progresar, pero tienen más posibilidades de tener movilidad social ascendente”.

AQ