Soneto, una experiencia inmersiva en Arthaus, un nuevo espacio para el arte

Se trata de un concierto con cuatro guitarras eléctricas y voces procesadas que recitan textos de Shakespeare y Roland Barthes. El flamante auditorio de Arthaus, nuevo espacio dedicado al arte en pleno centro porteño, quedó inaugurado con Soneto, una experiencia inmersiva de teatro acústico lumínico. Se trata de un concierto para cuatro guitarras eléctricas, voces…

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Se trata de un concierto con cuatro guitarras eléctricas y voces procesadas que recitan textos de Shakespeare y Roland Barthes.

El flamante auditorio de Arthaus, nuevo espacio dedicado al arte en pleno centro porteño, quedó inaugurado con Soneto, una experiencia inmersiva de teatro acústico lumínico. Se trata de un concierto para cuatro guitarras eléctricas, voces procesadas que recitan sonetos de Shakespeare y textos de Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes, y una escultura lumínica.

Soneto es una producción realizada por un equipo interdisciplinario de artistas de Argentina, Chile y Francia, encabezada por el compositor argentino Marcos Franciosi, la actriz y directora de teatro chilena Carolina Sagredo, y el artista francés Julien Hogert.

La sala no tiene butacas, el público se distribuye rodeando a los músicos, el cuarteto de guitarras Nuntempe (Ariel Elijovich, Andrés Vaccarelli, Pablo Botshauser y Manuel Moreno) y a la escultura lumínica, obra de Julien Hogert, que es el corazón de la experiencia.

la estructura de varillas, en el centro de “Soneto”. Fotos Javier Lezcano/ Prensa ArtHaus El centro de la escena Se trata de una estructura móvil formada por varillas y puntos de luces led que se ubica suspendida sobre los músicos en el centro de la escena.

Una imagen de la experiencia “Soneto”. Foto gentileza Rodrigo Mendoza El dispositivo ejerce su magnetismo, con un tamaño de 10 metros de diámetro y 6 metros de altura, algunas varillas articuladas y sus luces encendidas. Etérea y estática, la escultura invoca el movimiento antes de que comience la experiencia: la sensación es como si se hubiesen arrojado al aires miles de varillas y lo que vemos es ese instante paralizado en el aire, formando un atractivo desorden.

La obra avanza a través de diversas secciones. En cada una interviene una voz que lee un soneto o texto de Barthes (se alternan una voz masculina, femenina o de niños), acompañada por diversas capas de delicadas texturas (a veces motivos breves repetidos, sonido en unísono; melodías cortas, más rítmicas o más líricas) que arma el cuarteto de guitarras eléctricas preparadas, con diferentes afinaciones y con pedales de efectos.

La danza de la escultura -que gira por momentos sobre su eje, desplegando los varillas mecánicas- reacciona con la música y las voces a través de un procesamiento en tiempo real.

Poética del movimiento El lenco de “Soneto”. Foto gentileza Rodrigo Mendoza Hay una intensificación entre la música, el espacio, el tiempo y los efectos visuales de la escultura, que se integran no tanto por una convergencia a través de un sincronismo, sino por una poética del movimiento.

La intensidad, los colores y el movimiento de las luces reaccionan, se despliegan y arman una preciosa danza en el espacio. La música intensifica la sensación de flotación y de inmersión.

Según el texto que explica la obra, la voz particular de cada orador es un disparador de las relaciones acústicas, gestuales, dramáticas y propiamente musicales. Sin embargo, las voces grabadas que recitan los textos no siempre resultaron inteligibles, y el texto no termina de integrarse del todo en la experiencia. Incluso, por momentos, sonaron algo disruptivos.

Los elegantes movimientos de la escultura y su devenir de estímulos lumínicos, que varían sin poder intuir sus trayectorias, modelaron junto con la música una poderosa experiencia de celebración lúdica.

Ficha Soneto

Calificación: Muy bueno​

Equipo interdisciplinario: Marcos Franciosi, Carolina Sagredo, Julien Hogert Nuntempe Ensamble: Ariel Elijovich, Andrés Vaccarelli, Pablo Botshauser y Manuel Moreno. Sala: ArtHaus, Centro de Creación Contemporánea, Bartolomé Mitre 434, sábado 3 de diciembre

WD