Fórmula 1: el trágico recuerdo de la única vez que se llegó con dos líderes a la última carrera, con un piloto decapitado

Trescientos sesenta y nueve puntos y medio para uno, la misma cantidad para el otro. Lewis Hamilton y Max Verstappen llegarán a los Emiratos Árabes Unidos en situación de paridad para definir el campeonato 2021 de la Fórmula 1 en la última prueba del año, el Gran Premio de Abu Dhabi, que se disputará el…

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Trescientos sesenta y nueve puntos y medio para uno, la misma cantidad para el otro. Lewis Hamilton y Max Verstappen llegarán a los Emiratos Árabes Unidos en situación de paridad para definir el campeonato 2021 de la Fórmula 1 en la última prueba del año, el Gran Premio de Abu Dhabi, que se disputará el domingo en el circuito de Yas Marina. En las 71 temporadas previas de la categoría reina del automovilismo mundial, solo una vez el título se decidió en la prueba final con los dos grandes aspirantes igualados: ocurrió en 1974 y los protagonistas fueron el brasileño Emerson Fittipaldi y el suizo Clay Regazzoni.

En esa temporada, que había comenzado el 13 de enero en Buenos Aires con el Gran Premio de Argentina (ganado por el neozelandés Denny Hulme), Carlos Reutemann estaba disputando su tercer torneo en la categoría, a bordo de un Brabham BT44, y había conseguido sus dos primeras victorias en Sudáfrica y Austria, pero seis abandonos en 14 pruebas le habían impedido pelear el título en un certamen cuyo liderazgo había cambiado de manos varias veces antes de la última competencia.

Esa última prueba del calendario sería el Gran Premio de Estados Unidos, que estaba pautado para el 6 de octubre en el autódromo de Watkins Glen, en el estado de Nueva York, 300 kilómetros al noroeste de la Gran Manzana. Allí, el año anterior había muerto el francés François Cevert debido a un accidente a bordo de su Tyrrell durante la clasificación.

A suelo estadounidense llegaron Fittipaldi y Regazzoni empatados en 52, en tiempos en que el sistema de puntuación era diferente al actual: solo los primeros seis cosechaban unidades, el ganador obtenía 9 y sus perseguidores, 6, 4, 3, 2 y 1, respectivamente. También conservaba chances de alcanzar el título el sudafricano Jody Scheckter, con 45.

En 1974, Emerson Fittipaldi había ganado en Brasil, Bélgica y Canadá antes de la carrera que definiría el torneo en Estados Unidos.

Como sucederá este año, la cuenta era sencilla para los dos líderes del certamen: quien sumara más puntos en la última prueba sería el campeón. En caso de que ninguno de los dos consiguiera unidades, el título quedaría en poder de Fittipaldi por haber logrado más victorias que su rival en el año (tres contra una), la misma pequeña ventaja con la que partirá Verstappen este domingo (ganó nueve carreras y Hamilton, ocho). Para Scheckter, la única chance era ganar, que Fittipaldi no sumara más de un punto y que Regazzoni no lograra más de dos.

El suizo, que ese año había regresado a Ferrari tras una magra temporada en el equipo British Racing Motors, había llegado a la antepenúltima fecha del campeonato con una buena ventaja de nueve puntos, el equivalente a una victoria, una renta superior a los 19 puntos (ahora el triunfo otorga 25) que Verstappen llegó a atesorar este año tras ganar el Gran Premio de México hace un mes. Esa diferencia había ilusionado a la escudería del cavallino rampante con su primer título tras una década de sequía (el último lo había conseguido el británico John Surtees en 1964).

Pero Fittipaldi, que con Lotus había sido campeón en 1972 y subcampeón en 1973, había conseguido un segundo puesto en Italia y una victoria en Canadá que, junto a un abandono de su adversario en Monza, le habían permitido esmerilar la desventaja y llegar en igualdad de condiciones a la última fecha para buscar su segunda coronación en su primera temporada en McLaren, que ese año por primera vez era patrocinado por Marlboro, la marca insignia de la tabacalera Philip Morris y la más vendida del planeta desde 1972.

En 1974, Clay Regazzoni buscaba su primer título en la Fórmula y el primero para Ferrari desde 1964.

El fin de semana de la definición de la 25ª edición del campeonato de Fórmula 1 no comenzó muy bien para los aspirantes a la corona: Scheckter se ubicó sexto, Fittipaldi terminó octavo y Regazzoni se posicionó noveno en la clasificación que dominó Reutemann, seguido por el británico James Hunt (Hesketh) y el estadounidense Mario Andretti (Parnelli).

El domingo, Reutemann comandó casi sin oposición las 59 vueltas al trazado de 5.422 metros. La acción transcurrió a su espalda, donde se jugaba un campeonato que terminó resolviéndose, en gran medida, por los problemas mecánicos de dos de los tres candidatos a la corona. Y que terminó oscurecido por una tragedia que no impidió que la carrera final se completara.

Durante la 10ª vuelta, el austríaco Helmuth Koinigg, que estaba disputando su segunda competencia en la categoría, perdió el control de su Surtees en la bajada de Toe. El vehículo se estrelló contra la barrera de contención, cuya parte superior decapitó al piloto. El casco, con la cabeza de Koinigg, fue hallado por uno de los comisarios deportivos a unos metros del auto. Pese al accidente fatal, la prueba no se interrumpió.

Helmuth Koinigg murió en el circuito de Watkins Glen cuando su Surtees se estrelló contra una barrera de contenció metálica.

Cinco vueltas después de la colisión que le costó la vida al austríaco, Regazzoni, que ya había perdido dos posiciones, debió entrar a boxes para cambiar los neumáticos de su Ferrari 312B3, deteriorados por problemas en la suspensión. Cuando volvió a la pista, estaba 20° y sus chances de pelear por el título eran prácticamente nulas. En ese momento, Fittipaldi estaba sexto. Ese punto le bastaba, salvo que Scheckter ganara la prueba. Pero el sudafricano estaba quinto, lejos de Reutemann.

En el 25° giro, el brasileño superó al joven Niki Lauda, compañero de equipo de Regazzoni, y el helvético debió regresar a los boxes. Eso sepultó definitivamente sus posibilidades. El único que podía quitarle la corona a Emmo era Scheckter. Sin embargo, el sudafricano tuvo que abandonar la prueba en la 45ª vuelta por una rotura en el conducto de aceite de su Tyrrell 007.

Así, el título quedó servido para Fittipaldi, a quien le alcanzó con permanecer en la pista y terminar la prueba en el cuarto puesto, detrás de Reutemann, el brasileño Carlos Pace (Brabham) y el británico James Hunt. Después de tres visitas a boxes, Regazzoni finalizó 11°, a cuatro vueltas del vencedor.

Carlos Reutemann consiguió en Watkins Glen la tercera victoria en su carrera en la Fórmula 1.

“Sabía que Regazzoni no iba muy bien, así que intenté estar en la mejor posición posible desde el principio, sin perder de vista a Scheckter. Me sentí campeón del mundo después de que Regazzoni se detuvo en boxes. No tuve que forzar el motor ni los neumáticos. A este nivel, la serenidad no tiene precio”, destacó el brasileño tras su coronación. “Tuve mala suerte en un día en el que no debía tenerla. Hay que saber cuándo rendirse”, se resignó el suizo.

Para completar una jornada inmejorable para el equipo, los tres puntos aportados por Fittipaldi y las defecciones de Regazzoni y Lauda permitieron que McLaren le ganara la pulseada a Ferrari y se quedara con la Copa de Constructores por primera vez en su historia. Como ocurrió hace 47 años en Watkins Glen, la batalla de las marcas también se resolverá en la última fecha este fin de semana en Abu Dabi: Mercedes aventaja por 28 puntos a Red Bull.

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