Covid, calor y oficina: cuándo es seguro el aire acondicionado y cuándo abrir la ventana

Hace un año y medio que se escucha que el verano, a diferencia del invierno, es el momento más “calmo” de las curvas de contagios de coronavirus. La ciencia ya dijo en todos los idiomas que el Covid es más transmisible indoor que outdoor. Porque cambia el comportamiento de la población. Con calor se está…

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Hace un año y medio que se escucha que el verano, a diferencia del invierno, es el momento más “calmo” de las curvas de contagios de coronavirus. La ciencia ya dijo en todos los idiomas que el Covid es más transmisible indoor que outdoor. Porque cambia el comportamiento de la población.

Con calor se está menos adentro y más al aire libre. Se concentra menos gente en espacios cerrados. Las ventanas están más abiertas y se elige comer más en patios o terrazas que en los salones de los restaurantes.

¿Pero qué se sabe hoy, conocidas ya casi dos veces la estaciones del año en pandemia, sobre el Covid y su relación con el aire acondicionado? ¿Y con los filtros de aires?

La diferencia es que ahora, de este lado del mundo, y en Argentina puntualmente, el verano llega con un alto índice de vacunación y, a la vez, con predominancia de la variante Delta y la amenaza Ómicron, y también con el fin del home office “puro” y la vuelta al trabajo presencial.

¿Qué es más seguro en una oficina, local, shopping o restaurante? ¿Ventanas abiertas, filtros de aire o medidores de dióxido de carbono?

Aire sí, ventana también​

Para el lado de la tribuna que les gusta sentir el clima de julio en enero, hay que hacer una distinción. “La mayoría de los aires acondicionados, los que se usan normalmente, aún en edificios grandes, con climatización general, son de tipo split. No tienen conductos que transportan aire y sacan aire. Todos esos equipos no renuevan el aire. Si vos tenés un equipo que toma aire del exterior y saca aire del interior, eso funciona, en la práctica, como una ventana”, dice a Clarín el físico e investigador de Conicet Jorge Aliaga.

Eso se traduce en que, en la medida en que el aire no esté recirculando, no habrá ventilación. Se llama “ventilación forzada” -esta “ventana” de la que habla Aliaga- a ese efecto de los aires que permiten renovar “el ambiente respirado”. No es la regla en Argentina. Es más probable que lo que haya en un trabajo sea un split que un equipo, dice, “que permita retener cualquier tipo de sustancia presente en una ciudad contaminante, como polvo u hollín”.

El riesgo de transmitir el coronavirus por aerosoles no está sólo al toser o estornudar también está en las gotas respiratorias que se generan al hablar. En los espacios interiores sin ventilación, las partículas se acumulan y aumentan las chances de inhalar el virus.

Hacer funcionar los sistemas centrales de ventilación, calefacción o aire acondicionado en los edificios, sirve. Deben funcionar desde 2 horas antes de que se ocupe el edificio con el mayor recambio de aire exterior y hasta 2 horas después. También sirven los extractores para remover el virus por desplazamiento del aire hacia el exterior. Y hay que evitar ubicar los ventiladores de manera tal que puedan provocar que el aire contaminado fluya directamente de una persona a otra.

El aire acondicionado común tiene un filtro de polvo que no sirve contra el Covid ni ningún otro virus. Y tampoco puede agregarse a los aires, porque no vienen con el motor suficientemente potente como para que se produzca la filtración. Por eso el experto aclara que si se tiene un split y hay personas que no son de la burbuja familiar, como clientes o compañeros de colegio, hay que asegurarse tener “la ventana o la puerta un poco abierta”. ¿Cómo saber si la circulación de aire es suficiente? ¿Cómo saber si la pérdida de aire frío es suficiente o es excesiva con esa leve apertura? “Midiendo el dióxido de carbono. No hay otra”.

En un espacio cerrado, cuando se empieza a respirar y a hablar, los niveles de CO2 aumentan. Si una persona está infectada, emite aerosoles que contienen virus y, con el correr del tiempo, se van acumulando y pueden contagiar a quienes estén a varios metros de distancia.

Una alternativa son los filtros HEPA (por las siglas en inglés High Efficiency Particle Arresting, Recogedor de Partículas de Alta Eficiencia) que reducen la concentración del virus, sin tener que perder el alivio del frío artificial en verano. El aparato se instala en el mismo ambiente que se pretende mantener limpio. El purificador filtra los aerosoles, pero no el CO2.

“Importa el tamaño de los filtros. Los pequeños filtran poco caudal de aire y cubren una menor área de limpieza. Esto es importante porque si se aumenta la velocidad de paso por los filtros, ya dejan de tener eficacia y dejan de ser HEPA”, dice Fernando Cani, director general de TROX Argentina y miembro de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (ASHRAE).

¿Qué se aprendió del verano anterior a este?”Aprendimos que debe incorporarse una cantidad de aire libre de virus importante para minimizar el riesgo de contagio (que nunca es cero). Esto se logra abriendo ventanas o colocando una mayor cantidad de aire exterior en los equipos de aire acondicionado. El problema es que a mayor cantidad de aire exterior, más difícil se les hace a los equipos enfriarlo y aumenta el consumo energético. Con cierta cantidad de aire exterior, puede pasar que no puedan funcionar porque fueron calculados para una temperatura de retorno menor, que aumenta mucho con mayor cantidad de aire exterior”, detalla Cani.

En estos últimos casos, la mejor recomendación, sugiere, es ir por la filtración HEPA en los conductos.”Asegurará que todo el aire esté libre de virus, pero sin tener el problema de la alta temperatura que trae el aire exterior”.

Esta solución es la ideal pero tiene un inconveniente: los equipos de aire acondicionado central tradicionales no vienen con un ventilador con la fuerza necesaria para “soplar” a través de filtros HEPA. “Por eso, la forma de intercalar filtros HEPA en conductos es a través de equipos que tengan su propio ventilador, que tome el aire enfriado del conducto de salida del equipo de aire acondicionado y lo impulse a través de un prefiltro y un filtro HEPA para luego devolverlo a la red de conductos para ser distribuido en el ambiente”, marca.

¿Sirven los purificadores de ambiente? Sólo los que tienen la funcionalidad de poder corregir su velocidad automáticamente a medida que los filtros se ensucian.

Hubo una campaña del Ministerio de Ciencia que pasó casi desapercibida en el invierno. Se llamó VentilAR. Buscó concientizar sobre la importancia de la ventilación para evitar la propagación del Covid por aerosoles y difundir el potencial uso de medidores de dióxido de carbono como instrumento de apoyo. Se la menciona en pasado porque, al cierre de esta nota, no tuvo actualización al verano.

“Faltó, muy mal, el involucramiento del Ministerio de Trabajo, y de la Superintendencia de Trabajo, de actualizar las normas, exigiendo, por ejemplo, que en los lugares donde varias personas estén trabajando se cumplan con ciertas normas de renovación del aire”, cierra Aliaga, quien forma parte del comité científico asesor de la provincia de Buenos Aires en temas relacionados con la pandemia.

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