Rodolfo D’Onofrio, de aquel baile de Boca y el llamado de Aguilar a la gestión más exitosa de la historia

Rodolfo D’Onofrio llega al fin de su mandato de una manera muy especial. Con otro campeonato local, que tiene el mismo sabor que el primero, aquel de mayo de 2014 que inició la estupenda y memorable cosecha de 15 títulos en sus ocho años de presidencia que lo convirtieron en el presidente más ganador de…

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Rodolfo D’Onofrio llega al fin de su mandato de una manera muy especial. Con otro campeonato local, que tiene el mismo sabor que el primero, aquel de mayo de 2014 que inició la estupenda y memorable cosecha de 15 títulos en sus ocho años de presidencia que lo convirtieron en el presidente más ganador de la historia de River. Y puede llegar a 16 si en diciembre River le gana a Colón la final por el Trofeo de Campeones.

El suéter rojo, siempre sobre sus hombros, fue una marca registrada de la cábala que D’Onofrio llevó consigo a todos los partidos importantes. Y no fue la excepción en la noche del Monumental ante Racing. Quedará como el símbolo del triunfo. De una gestión destacada por los éxitos deportivos.

Sin embargo, no se trató de una cuestión de suerte, claro. Ni tampoco fue magia. “Mi mayor acierto fue haber elegido a Enzo Francescoli como mánager”, afirmó D’Onofrio. Es que esa decisión trajo encadenada la llegada de Marcelo Gallardo cuando Ramón Díaz se fue tras salir campeón del torneo local y de la Copa Campeonato en mayo de 2014.

Rodolfo D’Onofrio, en la Bombonera. Foto Marcelo Endelli / POOL / AFP

Juntos, D’Onofrio, Francescoli y Gallardo conformaron un trío fundamental para los logros que llegarían después: una Copa Sudamericana, dos Copa Libertadores, tres Recopas, una Suruga Bank, tres Copas Argentina, dos Supercopas y una Liga argentina. Y las eliminaciones a Boca, con dos finales incluidas, la de la Supercopa Argentina 2018 en Mendoza y la de la Copa Libertadores en Madrid a fines de ese mismo año.

“La final de Madrid fue el momento más importante y emotivo de la gestión”, expresó el mandamás de Udaondo y Figueroa Alcorta, que cumplirá su mandato el 31 de diciembre y luego se retirará de la presidencia de River, ya que, por estatuto, no se puede ser reelegido más de dos períodos consecutivos y D’Onofrio los tuvo entre 2013 y 2017 y 2017 y 2021. De todos modos, seguirá siendo vicepresidente de AFA.

Si la gestión de D’Onofrio estuvo marcada, desde lo deportivo, en gran parte por los triunfos históricos a Boca, el inicio de su llegada a la política de River también está vinculada al eterno rival. Es una historia que muchos desconocen hasta el momento.

En un Superclásico que el Boca de Carlos Bianchi le ganó a River por 2-0 con goles de Battaglia e Iarley al River de Manuel Pellegrini en el Monumental por el Apertura 2003, empezó a cimentarse el D’Onofrio político.

D’Onofrio se acostumbró a dar vueltas olímpicas. FOTO MARCELO CARROLL

En un palco de la platea Belgrano, junto a su familia, el actual presidente de River veía cómo los jugadores de Boca tocaban la pelota de un lado a otro y los hinchas visitantes, en la Centenario Alta gritaban “ole, ole, ole”. Mientras, los hinchas Millonarios silbaban, insultaban y entonaban un canto de guerra: “Y pongan huevos la p… que lo parió”.

​”¿Cómo puede ser que Boca nos pegue un baile en nuestra casa y que nuestros hinchas les pidan a gritos a los jugadores que pongan huevo? ¿Qué hicieron con River? Me cambiaron la filosofía del club que yo siempre conocí…”, dijo D’Onofrio a sus personas más allegadas.

Ya en la noche de ese domingo de noviembre, en su casa, llamó a un amigo que la semana anterior le había hecho poner su firma en una agrupación que estaba por formarse, pero de la que D’Onofrio no tenía conocimiento. Había prestado su nombre como un favor a esta persona de confianza que transitaba los pasillos del club. “Escuchame. ¿a quién apoya esa agrupación?”, preguntó D’Onofrio. “A Aguilar”, le respondieron le dijeron. “Entonces sacá mi firma”, disparó con bronca el hoy presidente de River, que en ese momento era titular de La Caja, empresa de seguros.

D’Onofrio seguirá siendo vicepresidente de AFA. Foto EFE/Nathalia Aguilar

Al otro día, esa persona de confianza de D’Onofrio le contó la historia a Aguilar. Y al rato el empresario recibió un llamado inesperado en su oficina. “Es el presidente de River que quiere hablar con usted”, le avisó la secretaria. “Cortá, que es una joda”, dijo. Al rato, otra vez. Atendió y, efectivamente, Aguilar lo invitaba a una reunión.

A partir de allí, nació el D’Onofrio político en el club de Núñez. Al tiempo se sumó al armado de Alfredo Davicce, quien compitió con Aguilar en 2005. A pesar de la derrota electoral, D’Onofrio ingresó como vocal por la minoría. El resto es historia conocida. En 2009 fue candidato presidencial y perdió con Daniel Passarella por 6 votos, y en 2013 arrasó en las urnas para superar a Antonio Caselli y convertirse en presidente de River. Y fue reelegido en 2017 con un porcentaje histórico. Alcanzó el 74,7 por ciento de los votos.

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