El caso Alemania y los pronósticos de otra ola de Covid en Argentina

Salvo por la vacunación algo rezagada, el Covid en Argentina quedó en un plano menor. Sin embargo, el déjà vu noticioso desde Europa asusta: que la cuarentena y las restricciones; que “recrudecen” los contagios. La pregunta es si, necesariamente, lo que ocurra en el hemisferio norte se trasladará acá. Si habrá otra ola, cuán intensa…

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Salvo por la vacunación algo rezagada, el Covid en Argentina quedó en un plano menor. Sin embargo, el déjà vu noticioso desde Europa asusta: que la cuarentena y las restricciones; que “recrudecen” los contagios. La pregunta es si, necesariamente, lo que ocurra en el hemisferio norte se trasladará acá. Si habrá otra ola, cuán intensa y cuándo.

Pronosticar el comportamiento de la variante Delta viene siendo difícil. Ya en agosto nos preguntábamos por qué Delta no proliferaba en el país.

Las hipótesis a mano eran dos y en algún punto siguen vigentes:

1) Las variantes locales (Gamma y Lambda, ex “Manaos” y ex “Andina”, respectivamente) hacían de “muro” en el preciado nicho epidemiológico.

Y, 2) había habido tanto subregistro de contagios (muchas infecciones, pocos casos detectados por el bajo nivel de testeo) que la población estaba mucho más inmunizada de lo que las autoridades reconocían.

Buenos Aires a principios de noviembre. La gente no renuncia al barbijo en la calle. Foto Juano Tesone

A comienzos de septiembre, otra vez: los expertos afirmaban que (¡sin dudas!) habría una ola de contagios en la primavera, tirando a octubre. Su impacto dependería de la cobertura de la vacunación.

No ocurrió. En la calle ya se venden adornos navideños. ¿O la ola es esto que casi no notamos? ¿La ola es esta meseta baja (sin cifras alarmantes de internaciones) que empezó a subir en octubre y se mantiene en un promedio semanal de 1.000 a 1.300 nuevos contagios diarios?

Ni Eduardo López, infectólogo del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” y miembro del grupo de asesores del Gobierno, ni por ejemplo el propio ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, descartan otro ascenso de casos.

Perspectivas En diálogo con Radio Continental, Kreplak afirmó este jueves que no descartaba otra ola en el verano. Si bien casi negó la chance de implementar restricciones, sugirió que se podrían discutir limitaciones para los no vacunados. Volveremos sobre este punto.

En cuanto a López, una de sus cualidades es cierto realismo en las afirmaciones. “La flexibilización extrema de los cuidados individuales se paga en marzo, como pasó el año pasado”, dijo a Clarín.

“En segundo lugar (siguió), hay que aumentar la cobertura de la vacunación y mantener un testeo constante con los métodos rápidos. Si logramos llegar al 80% de la población con dos dosis antes de fin de año, creo que vamos a poder manejarnos relativamente bien, más allá de que aumenten los casos. Al menos, no tener una ola como la que tuvimos este año”, evaluó.

VacunasLópez se mostró muy preocupado por el alza de contagios en Europa. Alemania es el ícono de la nueva mega ola, con 77.000 casos detectados solamente este miércoles y el dolor de haber pasado el umbral de los 100.000 muertos por coronavirus hace horas, cifra que (hay que recordarlo) Argentina, un país con una población muchísimo más chica, pasó en julio.

Cerca del 35% de la población todavía no está vacunada con ninguna dosis o tiene el esquema incompleto. Foto Rafael Mario Quinteros

López está seguro de que “estar en la meseta de entre 1.500 y 2.000 contagios diarios no es bueno”, en particular, por lo que consideró que es “una luz amarilla que Argentina debería atender: la vacunación, ya que hay entre un 35% y un 37% de la población que, o no tiene ninguna dosis, o no tiene la segunda”. Esa cifra baja al 33% si se toma la población objetivo (mayores de 3 años).

De todos modos, para el médico es central que “al menos dos millones de personas mayores de 18 años no se han querido vacunar ni siquiera con una dosis”.

¿Nos pone eso en la situación de un país como Alemania?

El juego de las diferenciasPara Mauro Infantino, investigador de la estadística del Covid y creador del sitio CovidStats, no.

Aunque prefirió evitar las proyecciones, fue claro: “Creo que estamos en mejores condiciones que la mayoría de Europa. Tanto por el avance en la vacunación (solo comparable con España o Portugal) como por la inmunidad natural adquirida. Es probable que nuestro nivel de contagio acumulado sea mucho mayor”.

Uno podría poner énfasis en que Alemania (como Argentina) rondaba el 60% de con esquema completo de vacunación en el momento en que arrancó esta importante ola de infecciones.

Sin embargo, Infantino fue enfático: “No son países comparables”. Remarcó diferencias sustanciales en la composición de las poblaciones. 

Ocurre que, a los países de Europa con una proporción de adultos mayores más grande (y, obviamente, una menor proporción de población joven) les resulta (presumiblemente) más sencillo llegar, por ejemplo, al 70% de la cobertura con dos dosis. La población de riesgo está mejor “dispuesta” a vacunarse.

Pero lo mismo que les juega a favor, les juega en contra. La sola existencia de un segmento de la población que  omita los cuidados o promueva el antivacunismo tiene un peso epidemiológico enorme, en especial (como pasó en Europa) si se demoran las terceras dosis o refuerzos para cubrir a esa mayoría mucho más vulnerable.

Dosis adicionalPara López, “tener una población ‘mezcla’ en la que algunos no se vacunan y otros sí, garantiza seguir teniendo casos, algo que, incluso a los países que más vacunaron, como Israel, les ocurrió”. Sencillamente porque “la vacunación no impide plenamente la circulación del virus”.

La vacunación (es clave recordarlo) disminuye los cuadros graves y las muertes. 

De cara a un potencial ascenso de casos en los meses de vacaciones o hacia marzo (tomando los pronósticos de Kreplak y López), el foco debería estar puesto en aplicar con rapidez terceras dosis, dijo López, enfático, y remarcó que esto “es al margen de si uno le quiere llamar tercera dosis o refuerzo”.

Para él, “las provincias deben priorizar a la población más vulnerable: los adultos mayores, los inmunosuprimidos y el personal de salud. Después ir bajando”.

Por cierto, el mapa del Covid en Argentina viene  por suerte bastante tibio de casos y, como siempre, disímil. 

Algunas provincias en las que la “mesetita” se inclina ligeramente hacia arriba u oscila erráticamente son la Ciudad de Buenos Aires, Tucumán, Salta, Misiones, Corrientes, Neuquén y Río Negro.

Viendo de cerca el comportamiento epidemiológico (sin distancia temporal), no es fácil hallar una relación lineal entre las jurisdicciones con más contagios y la proporción de vacunados.

Mientras Tucumán y Salta, con 75,5% y 72,4%, respectivamente, tiran para abajo el porcentaje nacional de vacunados con al menos una dosis (79,4%, al cierre de esta nota), y Misiones es una de las que más preocupa, con solo el 62,5% de gente con una inyección, otras provincias con la “mesetita” hacia arriba tienen mejor cobertura: CABA casi alcanzó el 92%; Corrientes, el 80%; Neuquén, el 82%; y Río Negro, el 86%.

En cualquier caso, las provincias tendrán un rol central si los contagios vuelven a subir, enfatizó López. Y Nación “debería ordenar las prioridades”.

El mensaje está dirigido a las localidades que están poniendo todo el esfuerzo en convocar a la población pediátrica (todavía en “veremos”, en especial los de 3 a 11 años), lo que les lleva a desestimar la importancia de los refuerzos a los grupos de riesgo.

El médico en esto fue claro: el esfuerzo hay que ponerlo ahí: “La inmunidad de las personas más vulnerables no debería ser descuidada”.

MG

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