Guerra de inmobiliarias en plena crisis: las tradicionales versus ReMax

En un contexto donde abundan las propiedades por vender pero las ventas siguen sin despegar aún con un caída de los precios en dólares, el enfrentamiento entre el mercado inmobiliario tradicional y el formato casi como un estilo Uber con gente que se transforma de manera independiente en vendedor, acaba de recrudecer en una nueva batalla.Ocurre que…

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En un contexto donde abundan las propiedades por vender pero las ventas siguen sin despegar aún con un caída de los precios en dólares, el enfrentamiento entre el mercado inmobiliario tradicional y el formato casi como un estilo Uber con gente que se transforma de manera independiente en vendedor, acaba de recrudecer en una nueva batalla.

Ocurre que en esta guerra por intereses económicos, una red de 150 oficinas independientes adheridas a ReMax, la franquicia más reconocida en el mercado, denunció “boicot, discriminacion y agresiones por parte de algunos dirigentes de Colegios profesionales de martilleros y corredores.”

A través de la campaña que titularon “Hablemos de verdad”, estas oficinas señalaron en un comunicado que “los ataques han escalado en los últimos tiempos: hemos sido difamados por distintas vías. Estas difamaciones han tenido como consecuencia actos de vandalismo (pinturas de fachadas y carteles) contra algunas de las oficinas adheridas a la red”. Según ellas se trata de “una disputa exclusivamente comercial.”

La polémica entre las inmobiliarias es básicamente por la forma en que las franquicias comercializan los inmuebles. En el caso de ReMax, es una marca gestionada por una empresa argentina, RE/MAX Argentina SRL que tiene oficinas adheridas pero son de gestión independiente. Cada una de ellas debe tener a cargo un corredor inmobiliario profesional. A su vez, RE/MAX Argentina SRL percibe una contraprestación por los servicios que presta y por la licencia del uso de la marca.

A cambio, “las inmobiliarias que forman parte de la red se benefician con la innovación que propone el modelo de negocio, los cursos, talleres y sobretodo la visibilidad del negocio”, explicaron en la franquicia.

Sin embargo, desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios (CUCICBA), su presidenta, Marta Liotto refuta: “dicen que son PYMES y eso es falso ya que el corretaje inmobiliario en la Argentina se trata de una profesión y por lo tanto la actividad es regulada por normas de colegiación profesional y no por normas del comercio”.

En el caso de los “agentes inmobiliarios Remax”, la mayor parte se trata de monotributistas sin título profesional de corredor inmobiliario (ilegales) que además deben pagar por ocupar un espacio dentro del ámbito laboral”, agrega la directiva.

El enfrentamiento entre las inmobiliarias tiene abiertos varios capítulos en la Justicia. No sólo en el caso de ReMax y CUCICBA donde la Inspección General de Justicia (IGJ) dictaminó la prohibición de operar de la franquicia hace más de un año. Y ésta ultima apeló la medida. También existe una decena de ordenanzas en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires -como Villa Gesell, General Pueyrredón, Chivilcoy y Campana entre otras, en las que se determinó la prohibición de operar para las franquicias o, al menos, de hacer publicidad en esas zonas.

Además, en agosto, también la IGJ negó la autorización a operar a CAMESI, la cámara que agrupa a empresas de similares características a las de RE/MAX, como Century 21, GNV Group, Keymex y Coldwell Banker.

Sobre la cuestión judicial, desde ReMax señalaron que a nivel país, diferentes Colegios de Martilleros y Corredores han promovido acciones dentro de sus tribunales de disciplina, donde los propios miembros son titulares de sus propias inmobiliarias”. Pero “ninguna de estas causas tiene sentencia firme, las mismas se siguen discutiendo en la Justicia, excepto algunas acciones en la provincia de Santa Fe en la cuales la justicia resolvió dejar sin efecto las sanciones que había impuesto el colegio de dicha provincia. Asimismo, han iniciado denuncias penales y todas ellas han sido rechazadas”.

La polémica en el sector se enmarca en un contexto de suma ralentización de las ventas de inmuebles. Si bien en los primeros nueve meses de este año, se vendieron más propiedades que en 2020, las ventas vienen muy por debajo de los niveles previos a la pandemia. Según explicó el Colegio de Escribanos porteño, “en cualquier mes de este año no se ha superado prácticamente la franja de las tres mil escrituras”. Cuando en 2017, superaron las 6000.

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