“Quién lo impide”, un ensayo sobre la vida en la mirada de adolescentes

Se trata de una mirada que no juzga a los adolescentes, sino unos adolescentes que juzgan las miradas El español Jonás Trueba regresó al Festival de Mar del Plata con “Quién lo impide”, una cinta que mezcla documental, ficción y ensayo para dar una pincelada sobre la vida desde la irreverente mirada adolescente, quitando de…

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Se trata de una mirada que no juzga a los adolescentes, sino unos adolescentes que juzgan las miradas El español Jonás Trueba regresó al Festival de Mar del Plata con “Quién lo impide”, una cinta que mezcla documental, ficción y ensayo para dar una pincelada sobre la vida desde la irreverente mirada adolescente, quitando de lado lo políticamente correcto y agregándole frescura, en una cinta que forma parte de la Competencia Internacional del certamen.

Ganador del premio Feroz Zinemaldia del Festival de San Sebastián, la obra de Trueba le ocupó cinco años de su vida, dándole un final impensado en pandemia, pero que sirvió para explorar aún más el interior de un grupo de adolescentes que se prestó para este especie de juego en el que la ficción y la realidad se entremezclan.

Con una duración de 220 minutos, pese a su maratónico metraje “Quién lo impide” es una cinta a la que no le sobra ni le falta nada. Un atípico “coming of age” que expresa todo lo que el género pide. Sabiendo de lo difícil que puede ser estar casi cuatro horas sentados, el director aceptó hacer dos intervalos de 5 minutos, pero con la condición de mantener las luces apagadas en la sala y un contador en pantalla.

Trueba le dedico cinco años de su vida a la construcción de este singular propuesta. Candela Recio, presente para la presentación del filme en el Auditorium de la ciudad balnearia, explicó que el director la citó a ella y a Pablo Hoyos, otro de los protagonistas, para explicarle que quería volver a trabajar con ellos luego de “La reconquista”, pero que no tenía en claro qué quería hacer.

Así, con el apoyo de los actores y del equipo de producción, y con el punto de partida de una canción de los 70 de Rafael Berrio, reversionada para el cumpleaños de 15 de Recio, el director se adentró en el universo adolescente para ver al mundo desde sus ojos.

El inicio de un amor no es solo eso, sino una descripción del amor mismo; el bulling no se centra en los jóvenes, sino en el día a día de la humanidad; la herencia política, la reflexión y el debate sobre qué y cómo estudiar están presentes en una juventud que reclama más conocimiento y posibilidades para el futuro.

La película recibió el premio Feroz Zinemaldia del Festival de San Sebastián. Se trata de una mirada que no juzga a los adolescentes, sino unos adolescentes que juzgan las miradas. Y Trueba no parece querer ocultarlo, sino, todo lo contrario.

En la primera escena, el director les aclara a los actores que esto es una ficción y que no tienen que ser ellos mismos. Este dato sirve para recordar constantemente que se está ante una recreación, generando un esfuerzo en el espectador para no caer en la tentación de creer estar viendo un documental.

Sin embargo, el realizador de “Los ilusos” juega con esto todo tiempo, haciendo las veces de entrevistador de los adolescentes.

La cinta se pude ver gratis, de manera online, hasta el miércoles y mañana a las 11.15 en el Auditorium de una Mar del Plata que presenta día a puro sol y que rosan los 35 grados y un turismo que llenó la ciudad en este fin de semana largo.