Los secretos de Héctor Garibay, el ganador del Maratón de Buenos Aires: correr en la altura y dinero prestado para viajar a último momento

Debido a las limitaciones que -debido a la pandemia- todavía rigen para el ingreso de los extranjeros al país, en esta oportunidad el Maratón de Buenos Aires estuvo reservado sólo a los atletas nacionales. No obstante, a último momento, un fondista boliviano consiguió cumplir con todos los requisitos (incluyendo el esquema completo de vacunación) y…

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Debido a las limitaciones que -debido a la pandemia- todavía rigen para el ingreso de los extranjeros al país, en esta oportunidad el Maratón de Buenos Aires estuvo reservado sólo a los atletas nacionales. No obstante, a último momento, un fondista boliviano consiguió cumplir con todos los requisitos (incluyendo el esquema completo de vacunación) y fue inscripto por su federación. Se llama Héctor Garibay Flores, tiene 33 años y dio la gran nota con su notable nivel al imponerse en la prueba masculina con un tiempo que lo pone a la altura de los mejores.

Garibay logró la mayor victoria de un maratonista de su país en pruebas internacionales. Y más aún: directamente pulverizó el récord de Bolivia que Rodrigo Camacho mantenía desde hace casi cuatro décadas (1984 en Holanda) con 2h17m49. Garibay ganó ampliamente el maratón de Buenos Aires con 2h11m58, un tiempo espectacular que demuestra una vez más los beneficios de este circuito, totalmente plano y a nivel del mar.

“Cuando vimos que se confirmó la realización de este Maratón, ni lo dudamos. Quería venir porque sabemos que se trata de uno de los mejores del mundo, de una gran oportunidad para conseguir buenas marcas”, señaló Garibay.

Garibay cruza la meta y festeja. Foto Maxi Failla

Y, apenas cruzó la meta, totalmente emocionado, soltó su alegría: “Estoy muy feliz y contento por el recibimiento de la gente y por la buena carrera. No me lo esperaba, solo vine por el récord de mi país, que afortunadamente pude romper”.

Sin embargo, no todo fue sencillo para este atleta que empezó a correr hace cuatro años y que dio sus primeros pasos en la pista antes de saltar a las pruebas callejeras. “La verdad es que se me complicó conseguir el pasaje, ya que por la pandemia estaba todo cerrado”, confesó tratando de luchar con su timidez.

Y siguió con su relato: “El miércoles me avisan que hay un asiento y con la ayuda de unos familiares que me prestaron dinero y de la agencia de viajes con la que hago los viajes en mi país pude conseguir el boleto”. Setenta y dos horas después, el hombre estaba haciendo historia por las calles de Buenos Aires.

A centímetros de la historia, Garibay está a punto de cruzar la meta. Foto:

Oxígeno de sobraGaribay vive en Oruro y entrena a una altitud de 3.500 metros sobre el nivel del mar, lo que resulta un indudable beneficio como fondista. “Estuve entrenando muy fuerte en mi ciudad y aquí se me hizo más cómodo correr porque hay más oxigenación. En el transcurso de la carrera me sentí con mayor confianza y empecé a ir cada vez más fuerte”.

Y, sobre la estrategia que le permitió cruzar la meta antes que todos, agregó: “En la primera parte tuvimos el viento en contra. Entre eso y que tuve que ir prácticamente solo más adelante, se me escaparon valiosos segundos. Pero, todo se compensa… hubo mucha gente alentando en las calles y me siento muy feliz por esta actuación”, enfatizó.

Ya había participado en mayo del Sudamericano de Maratón en Asunción, obteniendo la medalla de plata con 2h22m. “Pero el circuito y el clima no eran tan buenos como en la Argentina, por eso me tenía mucha fe para esta carrera”, cerró.

Y, se sabe, la fe no sólo mueve montañas. A veces pulveriza récords. 

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