“Me renové y me reinventé”

El destino hizo que desde el 1 de octubre se presente un espectáculo, Cosméticos de Bernardo Carey, pero ya sin la presencia física de su director, Julio Ordano. El elenco ahora encabezado por Roxana Randón, Cecilia Labourt, Mariángeles Bonello, María Laura Cali y Julieta Ceolin fue quien debió seguir adelante y hacen funciones los viernes…

“me-renove-y-me-reinvente”

El destino hizo que desde el 1 de octubre se presente un espectáculo, Cosméticos de Bernardo Carey, pero ya sin la presencia física de su director, Julio Ordano. El elenco ahora encabezado por Roxana Randón, Cecilia Labourt, Mariángeles Bonello, María Laura Cali y Julieta Ceolin fue quien debió seguir adelante y hacen funciones los viernes a las 20 horas en el nuevo edificio del Teatro del Pueblo (Lavalle 3636).

Es Roxana Randón quien reconstruye la triste historia: “Se iba a estrenar en marzo del 2020. Faltaban cinco días cuando se debió cerrar todo. Este año se habló de volver, pero al poco tiempo nuestro director, Julio Ordano falleció (31 de mayo). Después se bajó una actriz, por lo cual tuvimos que reemplazarla. Pero todas las demás decidimos seguir y nos ayudó muchísimo el autor, Bernardo Carey con sus 87 años. Él nos apoyó siempre y nos impulsó a estrenarla”.

—La obra se conoció con dirección de Julio Ordano en 1979:¿tiene actualidad?

—Si. Están presentes el patriarcado, las mentiras y el maltrato. Hay una sola referencia a fines de los setenta con la que sería mi nieta, que es una militante, que se está escapando. Somos cuatro mujeres dominadas por un hombre, que nunca se ve, pero que está presente sin estarlo. 

—Fuiste maestra y profesora de distintas especialidades: ¿cuándo aparece tu vocación docente?

—Nací con eso. Desde la escuela primaria les explicaba a mis compañeras lo que nos había enseñado la maestra. Igual me pasó en la secundaria. Me sucede siempre, lo que vivo lo transformo en un ejercicio de teatro. En 1981 fundé mi propia escuela de teatro en Sáenz Peña, partido de Tres de Febrero, en la provincia de Buenos Aires. A fines de esa década nos mudamos con Espacio Abierto, a la ciudad de Buenos Aires. Estamos en pleno centro a pasos del Obelisco.

—En 1990 te dirigió Ricardo Darín: ¿cómo fue aquella experiencia?

—Fue su primera dirección teatral con la comedia Rumores. La estrenamos primero en el Astros y la hicimos durante un año. Después nos fuimos a Mar del Plata, donde fui nominada para el Premio Estrella de Mar. Darín estaba en el elenco y él me eligió para reemplazar a algunas de las actrices, si era necesario. Se fue Gabriela Acher y pasé a acompañarlo, la codirección fue de Carlos Olivieri. Me decían que me parecía Lucy Ball, ya que mi personaje era muy insólito. Recuerdo Ricardo (Darín) que me pedía que no lo sorprendiera sobre el escenario, porque temía tentarse.

—¿Considerás que tu espectáculo bisagra fue “Bastarda sin nombre”?

—Sí, totalmente. Este unipersonal de Cristina Escofet y dirección de Javier Margulis lo estrenamos en el 2011. Lo llevamos hasta a España. Tuve las mayores satisfacciones, como hacerla en el Salón Blanca de la Casa Rosada. Me apoyó Alicia Kirchner, la vino a ver a mi teatro (“Espacio Abierto”) y quiso que lo viera la presidenta en ese momento, Cristina Fernández Kirchner. Mucha gente me decía Eva. No me parezco, ni hago ninguna imitación. No tengo ni su rostro, ni su cuerpo, ni su edad, pero el texto es tan maravilloso que conmueve. 

—Para algunos sos Eva y para otros la mamá de Leonardo Sbaraglia…

—Si, de Leo y la de Pablo, el músico de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que acompañan al Indio Solari. Antes trababa que no apareciera, pero ahora no hay problemas. En el año 2001 mis tres hijos estaban viviendo en España, Pablo volvió por el Indio (Solari). El tercero es Javier es arquitecto y me armó el teatro. Encontré esas oficinas abandonadas en el Pasaje Carabellas y en muy poco tiempo lo levantó.

La pasión como brujula

Roxana Randón demuestra que la pasión puede ayudar, y mucho, frente a las pandemias. Numerosos trabajos en el teatro y la televisión le dieron una continuidad notable, que como muchos se vio frenada por los cierres de la actividad artística. Pero sorprende cuando relata: “Me renové y me reinventé. A las dos semanas del decreto, mi hijo Leo (Sbaraglia) me dijo que debía seguir enseñando vía Skype y al día siguiente mis alumnos me pidieron que hiciéramos clases por Zoom. Y di individuales, grupales e incluso ensayamos una obra que acabo de estrenar. Reflejos en el Tocador está integrada por tres monólogos de Patricia Suárez, con actuación de Silvia Catanesse y comparto la dirección con Jonysman Aldana. Está los sábados a las 19 en mi teatro, Espacio Abierto (Pje. Carabelas 255).”

Continúa: “Mis hijos me traían las compras y unos vecinos amorosos a la puerta de mi casa. Tuve coronavirus muy liviano, pero fallecieron mi hermana y mi cuñado. A pesar de todo pude filmar dos películas. Aprendí a poner luces, maquillarme y grabarme en el celular. Hace más de un año que todos los miércoles hago lecturas de poesías desde mi Instagram (@roxanarandon). Filmé Esencial de Who, que en agosto fue al festival de México, en Monterrey. En el elenco estoy con Emilia Attías, Julio Mario Sibara, Sabrina Garciarena, Adriana Salonia, Gastón Pauls, Candela Vetrano, Fabián Arenillas, Gastón Dalmau y otros más. Durante la cuarentena también me llamó Pablo César, con quien filmé su primera película – La sagrada familia- y tal vez volvamos a trabajar juntos”.

También te puede interesar