Una influencer creada digitalmente gana casi un millón de dólares en publicidad

En los últimos años, el mercado de los influencers se vio perturbado por un nuevo tipo de competidor virtual que, sin las exigencias ni los caprichos de los humanos, consigue multiplicar ganancias y seguidores. El nuevo exponente de esta especie es Rozy, que ya tiene más de 65.000 seguidores en Instagram y facturó casi un…

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En los últimos años, el mercado de los influencers se vio perturbado por un nuevo tipo de competidor virtual que, sin las exigencias ni los caprichos de los humanos, consigue multiplicar ganancias y seguidores. El nuevo exponente de esta especie es Rozy, que ya tiene más de 65.000 seguidores en Instagram y facturó casi un millón de dólares.

Esta influencer digital de 22 años de Corea del Sur empezó a ganar notoriedad cuando en junio de 2021 apareció en un comercial de televisión. Desde entonces, ha conseguido más de 100 auspiciantes de la más variada condición.

Desde su concepción no ha parado de facturar. En el lapso de unos meses ya ha participado como modelo en campañas del fabricante de autos Chevrolet y publicó en sus redes sus visitas a distintos hoteles de lujo.

También firmó ocho contratos exclusivos y protagonizó dos anuncios para la televisión asiática. Baek Seung Yeop, director de Sidus Studio X, afirmó que “ya hemos alcanzado nuestro objetivo de beneficios y creo que Rozy podrá ganar más de 1.000 millones de KRW (unos 854.007 dólares) a finales de este año”.

Para producir esta figura digital no se utilizó ningún modelo humano porque, según Baek Seung Yeop, que mide el pulso de la época, “a la generación MZ (Millenials y Zs surcoreanos) no le gusta ni tener que ocultar sus defectos ni revelarlos”.

Aunque la fórmula final es un secreto, se utilizaron los modelos preferidos de los millenial de los 80 hasta la de los 2000. Luego dotaron su rostro de unas 800 expresiones y movimientos que fueron capturados de la imagen 3D de un actor real.

“En los tres primeros meses que funcionó la página de Instagram de Rozy, nadie se dio cuenta de que era un modelo virtual en 3D”, afirman desde la productora.

Tampoco tomaron como estándar la belleza occidental. Aunque Rozy no tiene un solo defecto, su cuenta de Instagram transmite una inquietante sensación de naturalidad.

Por estos detalles no menores, esta animación humanizada está muy cerca de superar el uncanny valley (valle inquietante), es decir, que su diseño y sus movimientos son tan naturales que engañan a nuestro cerebro provocándonos la misma empatía que un semejante.

En caso de que Rozy, o cualquier otro humanoide, se acercara a la apariencia de un ser humano, pero no fuera capaz de engañar a nuestro cerebro, nos provocaría una inquietud que nos haría sentir incómodos y nos impediría generar empatía alguna.

Sus gestores no quieren límites para la carrera de Rozy y buscan expandir sus actividades hasta el cine y los programas de entretenimiento. El CEO de Sidus entiende que la popularidad de los influencers virtuales va en aumento porque es mucho más fácil colaborar con ellos para campañas publicitarias.

La competenciaLa gran rival de Rozy se llama Ayayi, a la que se ubicó en la categoría de meta humana. Fue la primera en su tipo dentro de China y fue creado por la empresa Ranmai Technology.

Ayayi es una creación virtual con rasgos humanos.

En su primer post en Xiaohongshu, plataforma de compra social, consiguió más de 3 millones de visualizaciones y logró acumular más de 40.000 seguidores durante su primera aparición.

De allí en más, su consagración fue en aumento. Desde entonces, es invitada a los eventos tope donde hace su aparición virtual en una pantalla, se sacó fotos con algunos de los presentes y saluda. Toda una celebridad.

SL

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