Darío Barassi vs. Iván de Pineda: el nuevo duelo de la TV de la tarde

Al frente de dos ciclos de entretenimientos de perfiles similares, 100 argentinos dicen, a cargo de Darío Barassi por El Trece, y Pasapalabra, conducido por Iván de Pineda, por Telefe, a las 18.30, convirtieron la segunda tarde una batalla fuerte por el rating, por los números en sí y por lo parejo del cara a…

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Al frente de dos ciclos de entretenimientos de perfiles similares, 100 argentinos dicen, a cargo de Darío Barassi por El Trece, y Pasapalabra, conducido por Iván de Pineda, por Telefe, a las 18.30, convirtieron la segunda tarde una batalla fuerte por el rating, por los números en sí y por lo parejo del cara a cara.

Hasta hace pocos días, cada uno ganaba cómodo en su franja. Con estilos bien distintos, tenían un público fiel que, de alguna manera, compartían por estar en horarios bien distantes, y en canales distintos, y que podía ver primero a uno y, después al otro. Sin embargo, con los movimientos en la grilla de El Trece, desde el lunes 13 de septiembre los ciclos se convirtieron en rivales directos.

Los programas coinciden en varios aspectos. En ambos hay preguntas y respuestas, juegos clásicos que ponen a prueba el ingenio y la cultura popular. A lo que se le suma el carisma de los conductores que vienen transitando caminos muy distintos, pero ya tienen bien ganado su lugar en la pantalla. 

Darío Barassi. Al frente de “100 argentinos dicen”, por El Trece.

Curiosamente, el mano a mano entre ambos ciclos marca una puja que se mide por décimas. El lunes 13, el primer día de 100 argentinos dicen en su nuevo horario, el programa de El Trece midió 7,5 puntos, pero no pudo ganarle a Pasapalabra, instalado desde hace más tiempo en su franja, que se impuso por 1,3 puntos.

Sin embargo, el martes, 100 argentinos dicen subió 3 décimas y con un promedio final de 7,8 puntos logró ganar en su nuevo horario alcanzando 2 décimas más que Pasapalabra. Una pulseada televisiva bien reñida por ahora.

Frente a frente

Entre las variantes que ponen en pantalla cada uno, en este juego de “parecidos y diferentes” hay más en común de lo que uno imagina. Mientras que en 100 argentinos… participan familias que se enfrentan entre sí, Pasapalabra convoca a famosos que acompañan a un participante que juega por el rosco (desafío final con las letras del abecedario).

Iván de Pineda, conductor de “Pasapalabra”, por Telefe.

Sin embargo, ambos tienen su versión “Famosos” los fines de semana, pero se reparten los días: Pasapalabra va los sábados a las 20 y 100 argentinos dicen los domingos, también en el horario de las 20.

Los dos programas ofrecen dinero como premio: 100 argentinos… permite obtener 50 mil pesos por cada ronda ganada, que puede llegar hasta los 250 mil si la familia supera cinco duelos. Por su parte, en Pasapalabra, cada día hay 10 mil pesos en juego que se van acumulando en el rosco, si queda vacante. Así, el último ganador se llevó 1.760.000 pesos luego de 53 programas consecutivos.

Finalmente, y lo más distintivo de cada ciclo, son los conductores con perfiles bien diferentes. Por un lado, Iván de Pineda, que está al frente de Pasapalabra desde 2016: los primeros cuatro años en El Trece, antes de desembarcar en este 2021 en Telefe. Ya viene con el timing de varias temporadas al hombro.

Por otro lado, Darío Barassi, que debutó como conductor el año pasado, en plena pandemia, con una nueva versión de 100 argentinos dicen y se transformó en una de las revelaciones de la pantalla, además, de uno de los puntales de El Trece en cuanto al rating.

Si De Pineda es el eternamente joven y políticamente correcto, Barassi es el irreverente que se anima a romper con algunas tradiciones de lo que corresponde a cierto perfil de conductor y aprovecha sus recursos como actor para imponer su identidad al programa.

Así, cada tarde, previa a los noticieros, De Pineda despliega su estilo de hombre de mundo, discreto y amable como anfitrión, mientras que Barassi juega a ser irónico, verborrágico y atrevido en un ida y vuelta con los participantes, con su equipo detrás de cámaras y con el público. A cada uno le rinde su onda, basada en su personalidad y llevada al máximo para marcar identidades casi opuestas.

En una época en la que el público parece elegir entretenimiento puro sin que sea banal, los dos programas se ven enfrentados por ganarse uno a uno a cada espectador. Por ahora, la batalla por el rating da empate técnico. Sin embargo, como expresaron muchos seguidores en las redes sociales, el que está más cerca de perder es el público, que se ve obligado a elegir y ver a uno solo de los dos cada tarde. 

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