Con la fachada de clases de yoga, una secta explotó sexual y laboralmente a 30 personas

La fachada era un centro de yoga. Desde allí, captaban a quienes se acercaban en busca de mejorar su calidad de vida. Detectaban a los más vulnerables y los hacían entrar en una espiral de sometimiento físico y emocional. Los abusos duraron décadas, y hoy cuatro personas están siendo juzgadas en Mar del Plata, acusadas de…

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La fachada era un centro de yoga. Desde allí, captaban a quienes se acercaban en busca de mejorar su calidad de vida. Detectaban a los más vulnerables y los hacían entrar en una espiral de sometimiento físico y emocional. Los abusos duraron décadas, y hoy cuatro personas están siendo juzgadas en Mar del Plata, acusadas de liderar una secta que explotó sexual y laboralmente a más de 30 personas.

Los delitos de los que se acusa a Silvia Caposiello, Sinecio de Jesús Coronado Acurero, Luis Antonio Fanesi y Fernándo Velázquez incluyen, además de la trata de personas, la alteración de documentos de niños y la resistencia a la autoridad, cuando la Justicia Federal dispuso una serie de allanamientos en sus instalaciones en 2018. En los allanamientos, encontraron también un arsenal.

El juicio comenzó esta semana en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal, que los está juzgando por el delito de trata de personas contra 32 víctimas. El líder de la organización, Eduardo Nicosia, no está siendo juzgado porque falleció a principios de este año. Los hechos por los que se los acusa ocurrieron entre “principios de la década de 1970 y a partir del 2005 y hasta el allanamiento del 3 de julio de 2018 en Mar del Plata”, según el Ministerio Público Fiscal.

De acuerdo al detalle de la acusación de la fiscalía, la organización actuaba desde el Hotel City, ubicado en Diagonal Alberdi 2561, en pleno centro marplatense.

“Nicosia y sus consortes se valían de un proceso de coerción psicológica y aislamiento de las víctimas, típico de las organizaciones sectarias, generado a partir de la manipulación psicológica que se les imponía”, sostuvo la fiscalía.

De acuerdo a los relatos de las víctimas tomados durante la investigación, Nicosia habría tenido al menos 15 hijos e hijas, 13 de ellos con seis madres diferentes y los otros con dos de sus hijas biológicas, y salvo un caso, los menores fueron registrados como hijos biológicos de otros miembros de la congregación, instigados por el propio líder.

Nicosia, fallecido en enero y sobreseído por el tribunal el último 20 de abril, “resultó ser el fundador de la congregación, una suerte de guía espiritual, principal administrador y organizador de la actividad delictiva”, y “tenía un completo control sobre las vidas y acciones” de las víctimas, “a quienes compelía a desprenderse de sus bienes o pertenencias a favor de la congregación”.

Según la fiscalía, Capossiello “controlaba a los damnificados en ausencia de Nicosia y estaba al frente de la cooperativa administradora del complejo hotelero”, mientras que Coronado Acurero “colaboraba en las actividades ilícitas investigadas”.

Fanesi, por su parte, está acusado de haber pertenecido a la organización, “cuanto menos, desde el año 1973 y participaba del control sobre las víctimas”, y “en los últimos años, esta función la cumplía como recepcionista del Hotel City”.

Velázquez, en tanto, fue imputado por intervenir en su carácter de psicólogo e instructor de yoga, con el dictado de conferencias “a partir de las que mantenía charlas personales con algunas de las personas que allí asistían, detectando sus vulnerabilidades e informando luego de ello a Nicosia, a fin de lograr su captación”.

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